Esta semana ha regresado al poder el Peronismo, la setentona franquicia que constituye la identidad política mas persistente de los argentinos. Un movimiento, un partido, un sentimiento. Franquicia de uso plurivalente para derechas e izquierdas, ultras o moderadas. Fuente binaria de amor u odio. Para muchos, el símbolo de inclusión social, respeto y ascenso de la mayoría trabajadora, para otros, el descarrilamiento de la que fuese la economía más promisoria de Occidente.