La economía real venezolana, moribunda, de la que resta solo una tercera parte de su dimensión de hace seis años, y que en 2020 se reducirá en al menos otro diez por ciento, es reemplazada por una suerte de vente tú, que une a los detentores del poder con organizaciones nacionales y gobiernos extranjeros, de variada ralea. Una dinámica económica que complementa la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales con medidas nada armónicas, improvisadas unas, sobrevenidas otras, que se aplican o se consienten en tanto sirvan al propósito de sostener la usurpación del poder.