Rituales para que la muerte sea más leve

Este fin de semana estaremos platicando, dignificando y procesando la muerte de seres queridos. Rituales que significan ir al cementerio a dejarles su comida y trago favorito, cantar con mariachis o tríos; y realizar un altar en las casas con sus fotos, el pan de muerto y flores, muchas flores. La muerte es parte de la vida, es un paso para regresar a la red de la vida. 

En la cosmovisión kaqchikel, el Xik’awuj (barrilete) trata de contactar a las y los ancestros, conectar la energía de ellas con las de esta dimensión. Es una comunicación con las abuelas y abuelos. Por eso, en estos días los festivales de xik’awuj tienen tanta importancia para este pueblo; además de que tratan, con el arte de sus manos, agradar a sus ancestras y ancestros. Estos rituales hacen que los seres queridos que ya trascendieron, sean recordados y estén presentes en la vida de quienes siguen aquí. 

En un ejercicio terapéutico, nos decía Francisca Álvarez, es necesario agradecer y honrar a las personas, porque somos quienes somos por ellas. Recordar lo que hicieron en esta vida. Este proceso lo hacemos en colectivo, entre todas nos acompañamos en los duelos y de los que más me mueven, son los duelos de seres queridos que fueron arrebatados con violencia, tanto por desaparición forzada, como por la muerte violenta. Y me hace pensar ¿qué sucede con tantos duelos pendientes en esta sociedad genocida y femicida? ¿Cómo podemos transitar, quienes partieron y nosotras?, ¿Cómo hacemos para dejarlas ir, que las energías se transformen, si fue tan violento la forma en que nos las arrebataron? 

Decidí, este año, hacer el altar para todas las niñas, adolescentes, jóvenes, adultas que han sido asesinadas, desaparecidas, encontradas con sus cuerpos mostrando la saña de la muerte violenta. Algunas han aparecido en basureros o en los ríos contaminados. Ofrezco este altar para ayudarlas a transitar, que el dolor extremo que sintieron pueda transformarse. También, para abrazar a las mamás, hijas, hijos, abuelas, amigas, hermanas, novias que quedan en esta dimensión con dolor inmenso.Enciendo una vela y continúo con este ritual cantando la Canción ‘Sin Miedo de Vivir Quintana’, con fuerza para que la política femicida, la desaparición forzada y la guerra termine de una vez por todas: “Que tiemble el Estado, los cielos, las calles, que tiemblen los jueces y los judiciales. Hoy a las mujeres nos quitan la calma. Nos sembraron miedo, nos crecieron alas. A cada minuto de cada semana, nos roban amigas, nos matan hermanas, destrozan sus cuerpos, los desaparecen. (…) Cantamos sin miedo, pedimos justicia; gritamos por cada desaparecida que resuene fuerte “nos queremos vivas”, que caiga con fuerza el feminicida”… Yo todo lo incendio, yo todo lo rompo, si un día algún fulano te apaga los ojos ya nada me calla, ya todo me sobra, si tocan a una, respondemos todas”.

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Author: Maria Suarez