San Judas Tadeo

El temor por la pandemia no detuvo la aproximación física de los chapines creyentes a la imagen pintada en tela de San Judas Tadeo, el santo de las causas difíciles o patrono de las causas imposibles, que se ubica en el templo de La Merced en el Centro Histórico y que proviene de La Antigua tras la destrucción del convento mercedario debido a los terremotos de Santa Marta.

La milagrosa representación supone al primo y apóstol de Jesucristo, hermano de Santiago, que fue martirizado junto al apóstol Simón mientras evangelizaban en un lugar perdido en la desértica Persia.   Una mañana despertó San Judas Tadeo y contó a Simón que en el sueño se le había aparecido Jesucristo para decirle que los estaba esperando, que había llegado su día, y en efecto les tocó la muerte, que llegó con golpe de mazo y decapitación con hacha.  

La devoción vino al país con los predicadores, y encontró sustento oportuno en la salida de emergencia para quienes tienen una necesidad imposible de resolver.    A quienes primero habló el santo fue a los más necesitados, porque San Judas Tadeo quedó como el último recurso para las minorías, sanador y respuesta ante los problemas económicos.    Y por razón que ignoro, la pintura venerada en La Merced es muy distinta a la imagen internacional, que presenta a un santo iluminado, con gran parecido a Jesús, portando en el cuello un medallón con el rostro del crucificado para evidenciar la semejanza familiar, con la llama en la cabeza que corresponde a quienes estuvieron reunidos en Pentecostés después de la Resurrección, y con un bastón o bordón de caminante en la mano derecha.   La nuestra es una imagen misteriosa, de color café ámbar, de fondo proceloso que anuncia tormenta, vestido de manera sencilla, descalzo, portando en la mano izquierda una escuadra de carpintero.    El descuido del cabello, porque luce despeinado, amplifica los rasgos de desvelo o penitencia, de mirada triste de quien comprende a los demás porque comparte las pesadumbres, amable, que brinda confort al espectador.

La devoción hace que quienes sufren tormento lleguen a pedir dinero a quien no parece tener absolutamente nada, o al contrario, llegan a agradecer la prosperidad los comerciantes que lo tienen como su patrono.   Las dos realidades se conjugan ante la misma figura misteriosa y conmovedora.

San Judas Tadeo es también patrono de los delincuentes, y protector contra la brujería, y sea por unas causas u otras, los fieles devotos acudieron a la novena como todos los años a dejar arreglos florales, contraviniendo la recomendación de evitar aglomeraciones, pero en el entendido de que estos meses de pandemia animaron los pedidos de auxilio por causas imposibles ante la creciente necesidad económica, de empleo y de salud.    

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Author: Maria Suarez