¿Cómo reaccionan las y los tiranos incapaces y corruptos que están en el poder cuando sus planes de apropiación de los bienes del pueblo dejan de ser parte de la información reservada y pasa a ser material público al que accede, por diversos medios, la mayoría de la población? Incluso, cuando sectores que no tienen un manejo técnico sobre la construcción del Presupuesto General de la Nación, pero que saben que les están robando lo que tributan al no acceder a servicios dignos o al recibir pésimos servicios, como si se tratara de caridad.
Las y los corruptos reaccionan como lo están haciendo en Guatemala, luego de la manifestación del 21 de noviembre pasado, sacan sus brazos represivos que son los cuerpos policiales pero también los judiciales, como el Ministerio Público o los tribunales, quienes con violencia criminal y legal, ejercen acciones cobardes, represivas, con abuso de poder para golpear, intimidar y frenar las olas de protestas que podrían terminar poniendo al presidente Alejandro Giammattei, a su gabinete y a los diputados que aprobaron el Presupuesto 2021 en la calle sometidos a un juicio público y terminar en la cárcel.
Las elites políticas incapaces y corruptas recurren a lo único que saben hacer, reprimir, porque se sienten acorraladas al saber que han estado ordeñando los bienes estatales y que el Presupuesto 2021 no es el único tema alrededor del cual la población se ha indignado y levantado ejerciendo el derecho que garantiza la Constitución Política. Al contrario, son una historia de ilegalidades, que van desde negarse a elegir durante más de un año Cortes imparciales, profesionales y éticas que el país necesita para fortalecer el sistema de justicia, pasando por el abandono del sistema hospitalario que no atiende con dignidad a los enfermos del COVID-19 pero que han sido usados para justificar la aprobación de préstamos millonarios que han terminado en los bolsillos de funcionarios del mismo Ejecutivo y Legislativo, hasta ser incapaces de atender los destrozos humanos y materiales que dejaron la tormenta ‘Eta’ y el huracán ‘Iota’.
Si el poder está en el pueblo, entonces, el pueblo, tiene el derecho y la obligación de enderezar el barco, y no permitir que Giammattei, los congresistas o jueces corruptos decidan destruir la poca institucionalidad que queda en Guatemala. Lo que ocurre en nuestro país es un llamado a las autoridades de los Estados Unidos, si ustedes desean detener la migración masiva no es atacando a quienes huyen buscando no morir de hambre sino llevando a los tribunales a los funcionarios que no dejan de saquear al país. Son estos funcionarios los que sirven a una elite política y económica corrupta, y son las y los provocadores de la migración, a quienes hay que combatir.