“La tragedia es una herramienta para que los vivos adquiramos sabiduría”

Ahora que nuevamente el país vuelve a ser afectado por una catástrofe natural resuena en la mente esta frase del connotado escritor inglés Ken Follett, que nos recuerda que cada evento trágico, es una herramienta que puede ser aprovechada para asegurar una mayor y mejor protección a quienes quedamos vivos.

Guatemala está entre los 15 países del mundo con mayor riesgo de sufrir desastres naturales y no son meros indicadores o estadísticas. Casi cada dos años el país sufre una nueva tragedia sea está inundación, sequía, erupción volcánica, deslave, terremoto o plaga. 

En nuestro caso la mayor tragedia no son estos eventos naturales desastrosos, es que seguimos sin aprender cómo reaccionar, prevenir y mitigar sus efectos. En cada evento natural de estos toca empezar de cero como si fuera el primero y se repiten los mismos errores y malas prácticas.

Los damnificados directos de estas tragedias pasan a formar parte de las estadísticas de extrema pobreza, gente que pierde literalmente todo: familiares, casa, cultivos, patrimonio de toda la vida, entorno social, etcétera. Como las instituciones públicas siempre carecen de la capacidad de respuesta necesaria, salen a relucir los esfuerzos de la sociedad civil que se organiza para acopiar y distribuir víveres y otros bienes para atender a los damnificados, incluyendo la cooperación de países amigos.

Como ha ocurrido con casi toda la institucionalidad del país, Conred se encuentra diezmada y sin capacidad para cumplir su misión institucional debido al manoseo de que es objeto en cada gobierno que hace nombramientos no idóneos y entrega la institución como botín para hacer clientelismo político y corrupción.

Las tareas de reconstrucción se vuelven interminables e inacabadas provocando una doble victimización de los damnificados que deben sufrir la indolencia del Estado y los abusos de funcionarios que los ven como simple instrumento para su enriquecimiento ilícito o clientela en potencia.

Dada la amenaza real que representa para el país estar ubicado en una de las zonas más peligrosas del mundo frente a desastres naturales y de cambio climático, todo el sistema institucional de Gobierno debería estar diseñado para convivir y reducir al mínimo los impactos de dicha amenaza. 

Hoy por hoy el sistema de gobierno sigue diseñado para el saqueo de los recursos públicos que a la larga es la mayor catástrofe que sufre el país de manera permanente.

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Author: Maria Suarez