La pesadilla Trump sigue, pero ya acabará (I)

El veterano golfista Jack Nicklaus expuso que votaría por Trump porque había puesto a EE. UU. al revés y eso le gustaba. Yo creo que no solo puso así a su país sino al mundo entero. Por eso lo que Biden hará es volver a poner a su país en su lugar y al mundo también, mientras hay un alivio general porque la pesadilla Trump pronto va a terminar en enero. Ahora continúa como el enemigo interno de la institucionalidad democrática y amenaza mayor a la seguridad nacional (a gusto de Putín que siempre favoreció a Trump). Pero Biden fue precavido y se ganó parte del voto de los evangélicos y de republicanos defraudados, que antes votaron por Trump.

Este puso al mundo al revés al tratar de destruir el multilateralismo pues socavó la OTAN, los esfuerzos mundiales por resolver el recalentamiento global, las armas nucleares… Para colmo se salió de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando más se le necesitaba con la pandemia del coronavirus este año. Promovió desde 2016 el aislacionismo y falso nacionalismo populista anglosajón junto con Boris Johnson (que ya reconoció a Biden como presidente electo). El secretario de la ONU en noviembre 2018 le hizo ver en el Foro de la Paz de París que el mundo se parecía al que precedió las dos guerras mundiales. Y que el cambio climático, la migración, la desigualdad y la tecnología aumentaban el peligro de confrontación. El secretario le hizo ver que el multilateralismo está inscrito en el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El sistema de la ONU se había debilitado, le aseguró, y agregó que el multilateralismo urgía para resolver los problemas generales. Tenía entre sus logros haber reducido a la mitad la mortalidad infantil desde 1990, la pobreza extrema bajó del 36 por ciento al ocho por ciento; la inmunización lanzada por la OMS erradicó la viruela, y previno que 7.6 millones de personas murieran por sida. Por más de medio siglo, más de un millón de hombres y mujeres de 125 países han servido en misiones de mantenimiento de la paz. Pero Trump torpedeó la cooperación multilateral incluso para los países centroamericanos en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Así, de manera ruin, apoyó la gestión de Jimmy Morales (que atacó a la ONU como no había hecho ningún otro presidente) para salir de la CICIG, como quería la clase política, los narcos y empresarios, que deseaban mantener el sistema normal de impunidad.En 2006 y 2007 la Casa Blanca promovió junto Oscar Berger y el vicepresidente Eduardo Stein la creación de la CICIG para investigar los cuerpos paralelos que cooptaban el Estado. Se creó bajo el paraguas de la ONU. La Casa Blanca presionó al Congreso guatemalteco para que los reacios partidos de Colom y Pérez Molina la aprobaran. Y comenzó a operar al año siguiente bajo la presidencia de Álvaro Colom. Un año antes Guatemala y EE. UU. suscribieron un convenio militar que autorizó a sus fuerzas armadas a hacer ejercicios multinacionales a realizarse cada año. Se basó en el Convenio de Asistencia Militar de 1955 entre ambos estados. Los militares lucharían contra el narcotráfico en las fronteras. La CICIG era parte de ese esfuerzo bipartidista estadounidense de detener así la emigración y la corrupción y el narcotráfico. El esfuerzo de las Naciones Unidas y el financiamiento de varios países europeos, Canadá y EE. UU. comenzó a dar sus frutos. ¿Salvaría a Guatemala de la impunidad y de ser un Estado fallido? Los gobiernos siguientes fueron más corruptos que el de Portillo-Reyes-Ríos Montt hasta la actual administración de Giammattei que es peor. Trump ayudó al de Jimmy Morales y socios del Pacto de Corruptos a salir de la CICIG para mantener la impunidad local a cambio de trasladar la embajada de Guatemala a Jerusalén como lo hizo Honduras a pedido de Trump. Giammattei teme a Biden pues le ha puesto el ojo a él y al Pacto y apoyará a la FECI cuando cree la oficina multilateral contra la corrupción del Triángulo Norte.

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Author: Maria Suarez