En la radio escucharon que se acercaba una tormenta tropical y que llovería durante varios días. No hubo una alerta de prevención eficaz. El agua cae y no cesa de llover. Los ríos crecen y se escuchan retumbos por las piedras que arrastran. Alta Verapaz vive una tragedia.
Una madre grita de sufrimiento al sentir que la correntada le arrebata a su hijo de apenas diez años, que se pierde en el tumultuoso río. La familia está desolada, se han perdido las pocas posesiones que tenían en su humilde vivienda, mientras las aguas desbordadas arrasan con la pequeña plantación de maíz y frijol que sirve para su pobre sustento diario.
Son miles y miles las familias que han perdido en un abrir y cerrar de ojos sus pocas pertenencias y muchas de ellas lloran la muerte o desaparición de un ser querido. El paso de la tormenta ‘Eta’ ha sido devastador y, como otras veces, habrá que iniciar un proceso de reconstrucción, no solo de viviendas e infraestructura, sino también del tejido social.
Conred no mostró eficiencia para prevenir y anticiparse a los efectos de este desastre… como otras veces, reaccionó, pero no previno adecuadamente. ‘La vio venir’, como se dice en buen chapín, pero no actuó con celeridad. Sus primeras acciones fueron lentas y la ayuda se retrasó por los daños de infraestructura y mal tiempo, pero también porque se movilizó hasta que ya la tragedia había ocurrido.
Habría que revisar cómo invierte su presupuesto Conred, porque tiene más burocracia que eficiencia.
La realidad es que ‘Eta’ causó un desastre de proporciones gigantescas en el orden social. Lo primero que viene a mi mente al ver, escuchar y leer noticias con testimonios desgarradores, son los efectos que se vienen encima de esta gente pobre. Sin duda, muchas familias deberán decidir quién de ellos viaja hacia Estados Unidos para hacerse de los dólares que les permitan volver a empezar con sus vidas.
No se dará una ‘caravana’, pero seguramente será una avalancha silenciosa que partirá hacia el norte. No habrá peligro ni amenaza que detenga a estos luchadores, porque saben que aquí, muy poco o nada es lo que hará el Gobierno para que puedan salir adelante. Será una migración obligatoria para los más damnificados. Si no, solo recordemos el famoso ‘Bono familia’ que se creó con miles de millones de quetzales para atenuar los efectos de la pandemia y el mismo llegó tarde, en un término de más de seis meses, y mal o nunca, en muchos casos.Ojalá que al frustrado Mr. Trump no se le ocurra marcar sus últimos días con políticas migratorias represivas; ojalá que Joe Biden muestre mejor actitud hacia los migrantes. Por cierto, ha prometido favorecer a 11 millones de indocumentados y a los famosos ‘soñadores’, pero no estaría mal dar un trato especial a los damnificados de la tormenta ‘Eta’. Ojalá que esta nueva calamidad no sirva para que los avorazados funcionarios se sigan sirviendo con la cuchara grande de la corrupción. Ya veremos.