Religión y política (I)

Si nos vamos varios milenios atrás, hasta la Revolución Cognitiva (ver Sapiens de Yuval Harari), encontraremos por un lado unos órdenes espontáneos, la moral, el lenguaje y el mercado, y paralelamente una serie de mitos que unieron a las tribus y luego se convirtieron en religiones.

La moral, respeto de las normas de convivencia, el lenguaje como coordinador de las actividades de grupo y el mercado como el sistema que permite la división del trabajo, fueron indispensables para la organización social.

Por su lado, el sistema de explicar los fenómenos naturales recurriendo a los mitos, unificó las creencias de estas tribus. Cuando los primeros ‘homo sapiens’ no comprendían un fenómeno acudían a la metafísica, sin realizar que una teoría que explica todo no explica nada.

En todas las civilizaciones, los líderes políticos utilizaron la ignorancia de los pueblos para consolidar su poder “por la gracia de dios”.

Por supuesto que un ejército leal al gobernante convertía en creyentes a cualquiera.

Antes de nuestra era las distintas civilizaciones eran politeístas, excepto los hebreos, y sus líderes más conocidos tuvieron el poder político combinado con el poder religioso: Abraham, Moisés, David, Salomón, ‘et al’.

Pero vamos al año 313 de nuestra era, cuando Constantino detuvo la persecución de los cristianos gracias a una “visión” que le hizo ganar la batalla. Luego Teodosio el Grande hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano.

El cristianismo se extendió por toda Europa y su líder, el papa de los cristianos, se convirtió en una figura política paralela a las autoridades seculares.

En el Oriente Medio, desde la tercera década del siglo VII, una nueva religión ha sido la dominante, el Islam.

Desde 1096 hasta 1291 los Cruzados cristianos, con la venia e indulgencia del Papa, cometieron genocidio contra judíos y musulmanes principalmente.

Posteriormente hubo otras guerras religiosas, especialmente en España, contra moros y judíos. Isabel la Católica, en España y su nieta ‘Bloody Mary’, en Inglaterra, llenaron los cementerios de herejes.

En casi todo el mundo, las potencias colonizadoras, Inglaterra, España, Portugal, Francia y otras, catequizaban el cristianismo de la mano de los ejércitos respectivos.

Este fue otro genocidio motivado por la religión, combinado con el interés territorial de reyes y emperadores. 

Durante varios siglos, en varios países cristianos, durante la Inquisición, los tribunales eclesiásticos tenían la autoridad para ejecutar a cualquier persona sospechosa de herejía. 

En el mundo cristiano ya no se acostumbran esas crueldades, y la guerra entre católicos y protestantes ya no es significativa, pero continúa una guerra ideológica en el tema socioeconómico, lo cual explicaré en la próxima columna. Seguiré en la próxima pero les dejo una cita de Cicerón (106-43 AC), que resume la relación entre política y religión: ‘Without the hope of immortality, no one would ever face death for his country’.

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Author: Maria Suarez