Continuando con el análisis sobre la relación de concubinato, que durante milenios ha existido, entre el poder eclesiástico y el poder público, podemos encontrar una coincidencia de fines: el control de la población por medio del engaño y la violencia.
Podemos irnos al año 399 a. C. y vemos a Sócrates ser condenado a muerte por no creer en los dioses oficiales. En el año 415, Hypatia de Alexandria es asesinada por monjes cristianos por considerarla pagana. Cerca de 550 en Constantinopla, Justiniano ejecuta a miles con el fin de imponer el cristianismo. Los casos de violencia religiosa se cuentan por millones y contribuyeron a mantener a la humanidad en su época más oscura.
Pero el fanatismo religioso, de la mano del poder civil, encuentra enemigos importantes a partir del Renacimiento y la Ilustración.
Aquí algunas citas recopiladas por James Haught en ‘2000 Years of Disbelief’:
‘Take no miracles on trust; always look for causes’ de Leonardo da Vinci. ‘Sapere aude!’ (‘Atrévete a saber’) de Kant pronunciada cuando atreverse a cuestionar podía costarle la vida. ‘Theology is the kingdom of darkness’ de Thomas Hobbes. ‘Philosophy has no end in view save truth; faith looks for nothing but obedience and piety’ de Baruch Spinoza, quien ha sido la inspiración en estos temas para científicos modernos como Einstein. ‘Christianity is the most ridiculous, the most absurd and bloody religion that has ever infected the world’, carta de Voltaire a Federico el Grande. Mi comentario es que hay empate con el Islam. ‘Atheism is the vice of a few intelligent people’ otra cita de Voltaire. ‘The Christian religion: the most absurd in its dogmas, the most unintelligible, the most insipid, the most gloomy, the most Gothic, the most puerile’ es una cita del enciclopedista Denis Diderot. Otros intelectuales de esa época que se atrevieron a dudar: Hume, Burke, Defoe, Grotius, Kepler, Mencken, Milton, Pascal, Pope, ‘et al’. Pero viajemos al presente y observamos que políticos de todo el espectro, violando el precepto de separación entre Iglesia y Estado, recurren al “Dios los bendiga” en sus intervenciones.
Los dos candidatos a la presidencia de los EE. UU. terminaban sus intervenciones con un mensaje: ‘God bless’. Sin embargo los próceres de la independencia, en su mayoría, eran deístas, ‘i. e.’: su dios es la Naturaleza y el orden del Cosmos. Entre ellos, Banjamin Franklin, John Adams, Thomas Jefferson, Ethan Allen, James Madison, George Washington y otros quienes se identificaban como Deistas, Unitarians y no cristianos. En la Constitución dejaron estipulado: ‘no religious test shall ever be required as a qualification to any office or public trust under the United States’. Durante la Independencia fue muy influyente Thomas Paine, autor de ‘Common Sense’ y ‘The Age of Reason’, quien consideraba el cristianismo como fraudulento.