Señor diputado, eso es violencia política. ¡Sépalo!

Es probable que el diputado del partido Valor, José Luis Galindo, no lo sepa, pero los comentarios prepotentes y prejuiciosos que él realizó a la diputada Evelyn Morataya en el hemiciclo parlamentario, el 10 de noviembre, tienen un nombre: violencia política contra mujeres políticas.  

Este tipo de violencia específica se manifiesta mediante agresiones físicas y/o psicológicas, ejercidas por actores políticos, del mismo u otro partido, con la intención de obstaculizar, ralentizar o negar la presencia de las mujeres en la vida política. Lo suyo, señor diputado, fue claramente un acto de esta naturaleza.  

En primer lugar, porque interrumpió a la diputada mientras ella se dirigía al pleno, es decir, usted pretendió silenciarla y descalificar sus palabras. Ese silenciamiento, ese ninguneo, esa invisibilización que usted operó, ha sucedido históricamente basándose en una supuesta superioridad de su género para opinar y actuar sobre lo público. Pero, es mi obligación decirle que son argumentos falaces y misóginos. Además, el derecho a la igualdad en la participación política está reconocido hace un buen tiempo, por si no lo sabía. Es decir, usted y ella tienen el mismo derecho.

Luego, porque cuando usted se refiere a Morataya en función de la relación conyugal que sostuvo con un expresidente de la República, y que concluyó hace años, sigue pensando que las mujeres nos definimos en función de los otros, no de nosotras mismas. Eso, señor diputado encubre un prejuicio androcéntrico. Vuelvo a ilustrarlo, usted piensa en nosotras como si fuéramos apéndices de los hombres, pero ese pensamiento, además de obsoleto, nos niega como personas y como ciudadanas.

Usted, señor diputado, es aún parte de esa porción de la sociedad que cree que el dominio masculino es “normal” y fruto de un “orden natural” eso se llama misoginia naturalista y si quiere en otra oportunidad se lo explico. También encarna una interpretación de la realidad que parte de considerar lo masculino como parámetro y estándar para medir todo “lo otro” y cree que eso es “la universalidad”. Temo decirle que esa visión además de sesgada, es profundamente violenta. Pero vamos, “a buen entendedor pocas palabras” espero que le haya quedado claro. 

Y ahora quiero dirigirme a usted, señora diputada. Cuando usted responde a esa afrenta diciendo que “no se trata de mí” le respondo que entiendo el punto, pero no lo comparto totalmente porque sí se trata de usted. La violencia política de la que fue objeto se debe a que es usted. Porque a diputados como él, que creen que ese espacio les pertenece por naturaleza a los hombres, las mujeres como usted les resultan incómodas. Porque no se callan y no están dispuestas a reproducir el mandato de género que ellos le han querido imponer. Así que, señora diputada, cuente con nosotras, porque, aunque a veces no coincidamos políticamente, sepa que la han violentado y eso no podemos permitirlo. No más. 

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Author: Maria Suarez