Se termina este complejo y desafiante año 2020. Un año que deberá ser recordado por la angustia colectiva y los controversiales encierros, la pérdida de muchas vidas alrededor del mundo, la confrontación política generalizada, así como la enorme destrucción económica que derivó de la pandemia, con el consecuente deterioro en el nivel de vida de millones de familias, un alto nivel de desempleo y la ruina de innumerables negocios que habían sido desarrollados a través del tiempo y del esfuerzo de sus emprendedores. Un año para nunca olvidar. Un año que podría, también, marcar el inicio de una nueva época y que demostró la importancia de la capacidad de adaptación e innovación de personas y sociedades.
En estas épocas existen quienes parecen haberse quedado sin ideas, estancados en los problemas que enfrentan, con énfasis en lamentar su aparición, sin poder enfocarse en buscarles solución. Es la tónica del lamento y la desesperanza. Hay otros, en cambio, que se esfuerzan por definir la oportunidad que esconde la problemática y confían que el futuro será diferente pero mejor. Son aquellos que en todo problema ven una oportunidad y que entienden que el cambio puede ser también su aliado. Viven de cara al futuro, con grandes sueños y con una firme determinación para lograr construirlo. Saben que no es tarea fácil, pero sí muy gratificante.
El 2021 arrancará, para ellos, con la innovación como viento de cola del crecimiento económico, la adaptación como requisito para superar la angustia y poder funcionar en el nuevo entorno, la determinación como combustible requerido para avanzar, la capacidad de discernir como respuesta ante el monto de información disponible, y la visión como norte que guíe su actuar.
La innovación tecnológica ha quedado demostrada, por si alguien tenía dudas, con la creciente participación de las compras en línea en el total de ventas de bienes y servicios, con el uso desmedido de reuniones virtuales como nueva forma de trabajo y la creciente penetración de soluciones financieras digitales, por citar las más obvias. La adaptación profesional permitió mantener la productividad en el trabajo a distancia, un cambio que permanecerá en el tiempo, a la vez que hizo funcionar el relacionamiento social a distancia y, en ocasiones, llevó a otro nivel la rutina de ejercicio físico en espacios reducidos. La determinación fue y continuará siendo el combustible requerido para navegar estos tiempos inciertos y de cambios acelerados, donde se requiere de gran capacidad para ajustarse a constantes nuevos retos. El desarrollo de pensamiento crítico es fundamental para descubrir lo relevante, en tiempos de tanta información sesgada y con poco rigor profesional, pero suficientemente amplia para poder comprender el funcionamiento técnico y lograr el autoaprendizaje en cualesquiera de los temas de interés. Y, la visión, es y será la brújula para garantizar que avanzamos, no retrocedemos, hacia un destino que nos motiva a continuar el esfuerzo en el tiempo. Este no será un año fácil, pero puede ser un año de mucho aprendizaje, de avance individual y colectivo.
Es momento de visualizar el 2021 con ilusión y agresividad en las metas de cada persona y organización. Es momento de desarrollar más nuestras fortalezas y combatir las debilidades que frenan nuestro desarrollo. Tiempo de iniciar con energía y determinación hacia lograr las metas que cada quien se trace para hacer de este 2021, un año que haya valido la pena ser vivido y que marque el éxito en esta nueva época que recién empieza. Que sea un gran viaje. ¡Feliz Año Nuevo!