A oídos de la OEA

Guatemala, otra vez es noticia internacional, como lo fue en 2015. Nuevamente el derecho de petición, garantizado en la Constitución Política, se han manifestado en la Plaza Central, con la diferencia que ahora las expresiones pacíficas de la mayoría de asistentes se han visto salpicadas por grupúsculos vandálicos y violentos.

Debe reconocerse que en esta segunda manifestación las autoridades policiacas enmendaron su actuación represora de la primera, en que hubo excesivo uso de la fuerza en contra de los manifestantes pacíficos en la Plaza, mientras fue evidente su tolerancia e inacción al no impedir los daños a las instalaciones del Congreso de la República. La razón de la convocatoria de la primera perdió materia porque el Congreso dio marcha atrás a la aprobación del Presupuesto del Estado 2021, pero en esta segunda se mantuvieron peticiones como la dimisión del Ministro de Gobernación, o del Presidente de la República o de la Junta Directiva del Congreso, entre otras.

El Gobierno convocó a la Organización de Estados Americanos (OEA) conforme a la Carta Democrática Interamericana porque considera que hay riesgo de ruptura del orden democrático o su alteración, que afecta gravemente el orden democrático del país, constituyendo un obstáculo insuperable para la participación en las diversas instancias de la OEA, como prescribe dicho instrumento. 

Las últimas actuaciones de la OEA fueron bajo las graves circunstancias ocurridas en Nicaragua y Bolivia. Hoy terminan su misión exploratoria en Guatemala los miembros (argentino, ecuatoriano y mexicana) del organismo multilateral, que estuvieron el fin de semana conversando tanto con el Gobierno como con otras personalidades, a fin de informar sobre la situación en Guatemala.

La intervención de la OEA podría ser útil para facilitar la moderación en una mesa de conciliación nacional. Además de convertirse en un respiro para el Gobierno, también lo sería para la ciudadanía que podría canalizar legítimamente sus aspiraciones. Urge concertar soluciones políticas que favorezcan apaciguar los visos de ingobernabilidad y salir del atolladero en que se está ahora, cuya chispa que incendió el ambiente fue el Presupuesto del Estado 2021, pero múltiples hechos y percepciones sobre el desempeño gubernamental durante la pandemia del COVID-19, ya habían venido deteriorando el respaldo popular del presidente Giammattei.

La gota que rebalsó el vaso fue la disputa evidenciada públicamente el viernes pasado, entre el Vicepresidente y el Presidente, porque no habiendo diálogo ni unidad en la misma Casa Presidencial menos podrá haberlo con el resto de grupos sociales, políticos, académicos, religiosos, indígenas y empresariales.

Así que, dado que se solicitó la injerencia de la OEA, habrá que aprovecharla para que favorezca el diálogo, discusión y concertación de los temas de interés nacional, que debieran ponerse sobre la mesa, más allá del Presupuesto.

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Author: Maria Suarez