Diciembre es un mes especial en el universo cristiano, de manera total, y todos saben el porqué. En las tradiciones paganas pre-cristianas y en las regiones y países del hemisferio norte, con sus cuatro estaciones, igualmente. Terminaba un ciclo y se anunciaba otro. En nuestro trópico es lo religioso y la fiesta entremezclados, pero igualmente llenos de nostalgias y sentimientos, de balances y propósitos nuevos o renovados. El tiempo existencial personal es el tiempo-real. Somos tiempo, tiempo que se acaba y sigue inexorable.