Despidiendo el año, sueños para el 2021

Aunque algunos o muchos quieran borrar el 2020 del calendario, eso me temo no será posible.  Este año pasará a la historia, así como 1971 fue el año del rompimiento del acuerdo Bretton Woods, el 2000 del estallido de la burbuja tecnológica, 2001 el año de los ataques terroristas a las torres gemelas en Estados Unidos, el 2008 el año de la crisis financiera del subprime; así el 2020 será el año del COVID 19, de la derrota de Trump, de los acuerdos de paz entre Israel y Arabia Saudita, de la salida definitiva de Gran Bretaña de la Unión Europea y de tantas cosas que pasarán al registro implacable de la historia.  

Indudablemente el premio mayor será para la pandemia, que nos deja un mundo económicamente enclenque y muchas tragedias personales, fracasos financieros e incertidumbre, pero en el fondo creo que deja también un ser humano más consciente de su realidad, que se aleja del gran relato del desarrollo interminable y la supremacía del ser humano sobre la naturaleza. 

En Guatemala, el 2020 nos deja, más allá de la emergencia sanitaria y el usual descaro y desmanes de los políticos, un gobierno disfuncional con escasos avances en los temas grandes de país y unas protestas, bien o mal intencionadas, con bochinches y fuegos artificiales en el congreso de los diputados. 

Nos deja lecciones de vida sobre las cuales construir un 2021 con anhelos para mejorar, en las relaciones personales y familiares, trabajar con más ahínco y espacios de reflexión y agradecimiento por nuestras vidas y de los caídos. 

Para el 2021 podemos soñar muchas cosas, “el cielo es el límite”.  Así como nos proponemos metas individuales hoy más que nunca debemos proponernos metas para Guatemala. 

Para el 2021 yo quiero para Guatemala:

La enmienda a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para quitarle la potestad al Congreso para nombrar a los magistrados del Tribunal Supremo Electoral; cambios de fondo que fomenten la cultura y participación ciudadana, que es el pecado capital de nuestra democracia, solo los malos y muy pocos buenos tienen incentivo suficiente y recursos para participar. La ley está formulada como una ley transaccional que poco o nada tiene que ver con las motivaciones, la ideología, planes de gobierno y gente capaz.  

La enmienda de las leyes para la elección de magistrados a las Cortes, Suprema y de Constitucionalidad, para que el Congreso no tenga poder de decisión sobre su nombramiento, para que lleguen a esas posiciones solo los mejores y sin conflicto de interés. 

Eliminar definitivamente que el Congreso pueda manipular el presupuesto nacional y beneficiarse a través de mecanismos oscuros de la asignación de supuestos proyectos de inversión. 

Estoy a favor de salir a la plaza y reclamar a los políticos por sus actuaciones; estoy aún más de acuerdo para salir a la plaza y pedir los cambios estructurales que nos permitirán mejorar nuestro sistema de representación democrática. 

Feliz navidad y mis mejores deseos para el año que viene.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez