La Plaza ciudadana, la variable independiente

La Plaza ciudadana pudo en dos semanas revertir decisiones equivocadas de Giammattei. Logró anular un presupuesto público irracional y obsceno, desmantelar el Centro de Gobierno (réplica del mecanismo de Baldetti para el control turbio de los negocios del Estado), a cargo de Miguel Martínez, el poder tras el trono, y, a partir de 2021, aceptar la renuncia de al menos cinco ministros funestos, encabezados por Gendri Reyes.

Son los ‘issues’ que enumeró el vicepresidente Castillo en conferencia de prensa el viernes 20, y que Giammattei no atendió. Los siguientes dos sábados —21 y 28— se convirtieron en consignas de la Plaza, incluyendo la renuncia del propio Giammattei. 

Las movilizaciones convirtieron a Giammattei y a la Junta Directiva del Congreso en variables dependientes de la Plaza. Ya no podrán seguir operando a sus anchas, como hasta la madrugada del 18, sus negocios corruptos. La Plaza vigila al ‘Pacto de Corruptos’ y tiene capacidad de reactivarse, si le tocan el nervio.

Giammattei no acostumbra reconocer sus errores, ni da marcha atrás, menos cuando controla los tres poderes del Estado. Por eso tiene un alto valor simbólico que el viernes pasado se desdijo; además, aceptó implícitamente que el Vicepresidente, a quien desoyó y marginó, tenía razón. Ahora le confirió dos tareas sensibles: rediseñar el presupuesto público y atender a las comunidades damnificadas por las tormentas.

Tácticamente Giammattei se ha replegado para sobrevivir. El mensaje entre líneas de la misión de la OEA, en su comunicado del viernes, es: la Carta Democrática no aplica, pero taparemos la marimba para salvarle la cara; presentar nuestro informe ante el Consejo Permanente, sería (otra) derrota para usted. 

Giammattei hace corresponsable en la gestión de la Presidencia al Vicepresidente, según lo establece la Constitución. El desafío de Castillo será —con instituciones débiles y mandos no calificados, propensos a la corrupción— marcar la diferencia de gestión: técnicamente soportada, democráticamente consultada, conducida con procedimientos transparentes y rindiendo cuentas. Si lo logra, el país ganará. Si no, la crisis de gobernabilidad será una crisis de Estado.

Ojalá la Plaza siga activa en 2021, arrancándole al régimen demandas inmediatas y sentidas. Es vital mantener a raya a este régimen, sin pretender dar pasos más grandes de los que puede, considerando que la organización urbana está en construcción. 

Las demandas ciudadanas serán por prestación de servicios básicos (salud, educación, transporte, y nutrición) con cobertura universal y de calidad. La pandemia dejará más de 450 mil nuevos pobres que, como clases medias bajas, podían pagar un colegio barato, ir al médico del barrio y procurarse transporte privado. Perdieron esa capacidad y le exigirán esos servicios al Estado. Su alternativa es migrar, despojados de su condición ciudadana y desgarrando a sus familias.

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Author: Maria Suarez