Libros en feria

Leer durante el confinamiento debido a la pandemia, se convirtió en un ejercicio a todas luces salvador. Se lee para soportar el tiempo, para poblar las horas vacías, para buscar consuelo, quizá, pero también para encontrar algunas luces que nos ayuden a sobrevivir la confusión del presente. Si algo aprendimos en el encierro, es que en los libros siempre encontraremos respuesta. A la duda, al desasosiego, a la simple curiosidad. Lo que sí, es que a veces las respuestas pueden ser más inquietantes que las preguntas. Por eso, supongo, la gente prefiere las telenovelas, no hay preguntas, no hay respuestas, la muchacha buena siempre gana al final.

Quisiera celebrar a mis amigos libreros, que han sabido resistir a las inclemencias de la época e ingeniárselas para continuar ahí. Los libros, lo sabemos, no son considerados artículos de primera necesidad, como las pizzas o los analgésicos, y sin embargo a muchos nos han ayudado a respirar. “La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”, decía Luis Cardoza y Aragón, en una frase totalitaria y medio pomposa que en realidad le birló a Antonin Artaud. Lo queramos o no, hay una necesidad de poesía para que nuestra vida no se parezca a la de los moluscos. El paso entre el renacuajo y el ‘homo sapiens’ está marcado por la palabra y por la capacidad que nos confiere esta para imaginar y fabular. El hombre es el único ser viviente con capacidad para la metáfora y en los libros se esconden todas las metáforas del mundo…

…y podría seguir conjeturando al respecto, pero lo que quiero es hablarles de la Feria Internacional del Libro en Guatemala, que este año llega a su 17 edición. Durante más de una década y media, la Filgua se ha convertido en la cita irrevocable para los lectores en el país. Hay mucha pasión, mucho amor, mucha curiosidad por esos objetos siempre en peligro de extinción que encierran novelas, historias, poemas, reflexiones que nos alivian o nos salvan la vida en condiciones extremas, como hemos podido constatar con el COVID-19. Quizá la razón más válida para el ejercicio de la lectura es que si leemos jamás nos vamos a sentir solos, y la peor amenaza del aislamiento es la soledad.

Este año la Filgua, que se celebra desde el pasado jueves hasta el próximo domingo, se lleva a cabo de manera virtual. Esto, claro, complica el acercamiento entre los lectores, una de las experiencias más enriquecedoras del evento, pero por otra parte nos facilita en gran medida participar de las actividades en los horarios que no sean más convenientes. Me dio mucho gusto que el discurso inaugural haya estado a cargo de Luis Eduardo Rivera, premio nacional de Literatura 2019 y un escritor desterrado que nos urge recuperar. Su obra es para mí una de las más importantes de las letras contemporáneas en el país. Mañana miércoles a las 17:00 horas estaré platicando con María Elena Schlesinger, escritora y columnista de este diario, a propósito de la reedición de su libro ‘La noche del cometa’ (Piedra Santa, 2020). Así que quedan cordialmente invitados.  

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Author: Maria Suarez