El caso de Karin Orellana, contratada como fiscal especial para investigar al jefe de la FECI, es apenas la muestra aleatoria del nivel de infiltración criminal en las instituciones estratégicas del Estado. También evidencia que entre más se adueñan de los sitios institucionales, los criminales menos cuidan las formas.
La fiscal general, Consuelo Porras, ordenó escrutar a su fiscal estrella, Juan Francisco Sandoval. Para empezar, hasta donde se alcanza a leer en la denuncia, no hay causa razonable contra el fiscal Sandoval; tampoco se identifica un argumento de peso de la jefa del MP. En el análisis de la línea de tiempo, resulta una vendetta de quienes concentran los poderes más retardatarios, corruptos y criminales, que siguen en plena entente. Un ajuste de cuentas al cual, riesgosamente, la Fiscal General le extendió visa extraordinaria y con todas las prerrogativas.
Este caso muestra de manera inobjetable a favor de quién vigila La vigilante.
El jefe de la FECI es el fiscal más creíble local e internacionalmente. Simboliza la causa contra la corrupción y la impunidad –que apenas respira. Pero, entre más lo quiere debilitar su jefa –o así lo permite–, él adquiere mayor prestigio, y, proporcionalmente a la inversa, la señora Porras se deshonra.
Ella no pudo soportar la presión trepidante de las redes sociales cuando, el martes 8, se descubrió el nexo entre la recién nombrada fiscal especial Karin Orellana con el prófugo, José Luis Benito, exministro de Jimmy Morales, justamente en un caso que investiga la FECI. Fue apenas la epidermis de la ex fiscal especial Orellana. Menos de 72 horas después, de manera fortuita, en un operativo de captura del presunto narco, Erasmo Martínez Díaz, reclamado por Estados Unidos, se descubrió su relación por afinidad con el sindicado.
En una palabra: todos los mecanismos de selección y contratación del MP se enfilaron a dejar en manos de una socia del crimen la investigación “objetiva” –la cual siempre reclama doña Consuelo– del fiscal Sandoval, quien encarna el espíritu de la ley y la justicia, en un territorio en el que el narco se ha enseñoreado.
La “denuncia” contra el jefe de la FECI, la admisión, por parte de doña Consuelo, de esa denuncia y la identificación/contratación de la fiscal especial “idónea”, pone sobre la mesa relaciones y procesos institucionales que difícilmente pueden calificarse como fortuitos.
La pregunta que la ciudadanía puede levantar es, ¿ahora quién vigilará a La vigilante? ¿Qué responsabilidades va a deducir la Fiscalía de Sección de Asuntos Internos del MP por la contratación de una fiscal especial tan cercana a un ex-Ministro prófugo y a un extraditable por narco?
Inadmisible quedarse de brazos cruzados.
La persecución brutal desatada por retardatarios-corruptos-narcos, no distrajo al fiscal Sandoval: el viernes 11 presentó el caso Mecanismo de corrupción en el MEM. Se reactiva “el club de los desvelados” del PP y sucedáneos.