Uno de los pocos libros autobiográficos que he leído en donde el autor es absolutamente honesto.
No se “esconde“ en las palabras. Miguel Ángel Jusayú nos dice, desde la primera a la última letra, “aquí estoy, este soy yo”. Con un excelente lenguaje, sencillo y directo, se nos presenta:
“Así pues, yo había nacido en la vivienda de Yalü’yalü Jusayú a fines del año 1933, a la llegada de una noche tal vez muy oscura y silenciosa y al comienzo de la época lluviosa”. Me recordó el estilo del gran Juan Rulfo y su Pedro Páramo y El llano en llamas.