La militancia ciudadana activa que hemos venido ejerciendo durante los últimos 22 años nos ha inmunizado sobradamente de caer en las garras de líneas fallidas y deshonrosas, lanzadas por traidores políticos que han capitulado; y en su carácter de vencidos e indignos, a cambio de unas dádivas personales, decidieron constituirse en la periferia del ecosistema criminal. El ciudadano harto de promesas incumplidas pugna por una nueva conducción, que no se desvíe del objetivo compartido de la liberación de Venezuela.