Los gobiernos que tienen la bien ganada fama de ser antidemocráticos siempre procuran organizar hazañas llamativas para distraer la atención sobre los verdaderos problemas y para intentar ganarse elogios en escenarios internacionales. Además, y sobre todo, les sirve para crear entre la población un muy apreciado sentido de pertenencia que a la hora de la chiquita siempre viene bien para aglutinar a las masas. Es una receta muy conocida y muy utilizada a través de la historia. No la inventó el chavismo.