Ayer hablé con Claudia, en vísperas de uno de sus tantos viajes a Caracas desde Maturín, estado Monagas, al oriente del país, su ciudad natal, a donde la regresó un coletazo del fenómeno represivo autóctono o endógeno descrito en el recién publicado Informe de Derechos Humanos del Departamento de Estado del gobierno estadounidense.