La risa es revolucionaria

Entre las sociedades tradicionales existen dioses que además de reírse de sí mismos se burlan de la sociedad humana y sus limitaciones y contradicciones.

Desde tiempos antiguos saber reír de sí mismo es propio de una capacidad alta del ser. Diversos antropólogos han estudiado cómo la risa en su función como medio de creación del cosmos y de la vida aparece en diferentes mitos.

Por ejemplo, la vinculación de la risa al sol en la cultura griega se hace patente en uno de los himnos dedicado a Helios: “Riendo has dado al mundo lo más sagrado al género humano.”

¿Qué tendrá la risa que, cuando viene desde atrás, es capaz de liberarnos de nuestros miedos y colocarnos más allá de nuestras tristezas y vacíos?, ¿qué sucederá debajo de los poros que cuando la risa es compartida además de mover 400 músculos, nos sentimos casi inmortales?

Como antropóloga tengo el privilegio y bendición de haberme sentado a comer en todo tipo de mesas en este país. Lo que más valoro de mi recorrido interactuando con gente de todos los tamaños y formas es la alegría de la risa compartida.

Me impresiona la capacidad de resistencia y resiliencia de la población campesina para reinventarse desde la risa. “Sin la risa no se vive”, le escucho decir a Thelma, después de contar con lágrimas que su hermano se fue de mojado por no conseguir empleo.

A la vez, creo que además de una honda sabiduría ancestral capaz de escuchar la música del agua y el soplido del viento, podemos aprender de la población indígena y de su manera de estar y sentir el mundo, es cómo terminan las conversaciones con una sonrisa amplia, abierta al universo.

Admiro a quienes en medio de la adversidad siempre andan tirando “risotadas”, “¿cómo está doña Felipa?”, “Aquí mire seño, siempre contenta, siempre bendecida”, dice la vendedora de fruta en el mercado.

Las propiedades desintoxicantes de la risa fueron descubiertas desde hace mucho tiempo por los antiguos sabios de Oriente. El bienestar espiritual que produce se explica por su capacidad para crear un espacio para estar con uno mismo y ubicarnos en el aquí y el ahora. En India existen templos sagrados donde se practica la risa, es considerada una gran técnica de meditación.

Ciertos estudios han probado que la risa produce en nuestro cerebro un aumento en la concentración de los neurotransmisores relacionados con los circuitos fisiológicos del bienestar. La segregación de endorfinas en nuestro cuerpo se activa con una simple sonrisa.

Además a través de la risa nos relajamos: la columna vertebral y las cervicales, donde solemos acumular tensiones, se estiran. Limpiamos nuestros ojos: las carcajadas hacen vibrar la cabeza, despejan la nariz y el oído y activan nuestras glándulas lagrimales. También oxigenamos nuestros pulmones.

Todos buscamos la belleza, en nuestras relaciones, en la amistad, en nuestro trabajo, también en los encuentros y desencuentros, creo que donde encontramos la belleza más grande es en la risa compartida. La risa es revolucionaria. Gracias por esa risa compartida que nos hace sentir infinitos e inmortales.

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Author: Maria Suarez