La victoria electoral de Gustavo Petro en Colombia, con una agenda progresista, ha servido para que todas las expresiones del conservadurismo chapín salgan con las ideas más disparatadas para tratar de evitar un gobierno igual en nuestro país, junto con la sobada idea de que sería uno más del grupo de Sao Paulo, etcétera. Es el castrochavismo que de nuevo aparece como la más grande amenaza. Todo ello a falta de argumentos, pero, sobre todo, sin ver el desastre sistemático al que hemos estado sometidos por décadas, desde el derrocamiento de Árbenz, en 1954.
Solo unas pocas muestras. Si hay algún consenso en la derecha, izquierda, centro, o como se quieran denominar las diferentes agrupaciones políticas, es que el peor gobierno que hemos tenido en la historia es el del payaso Morales. Si alguien lo defiende, que lo diga de manera pública y explique sus razones y dé sus argumentos. Es lo menos que podemos demandar.
Es el gobierno causante de la expulsión de la CICIG y su comisionado Iván Velásquez, que hoy día es nominado para ser ministro de Justicia en Colombia. Es, además, el gobierno que firmó el Acuerdo del Tercer País Seguro, o que construyó la “megaobra” del libramiento de Chimaltenango. Y sigue un largo etcétera. Pregunto: ¿es ese tipo de gobierno preferible a cualquiera de los denominados progresistas del continente? ¿O quieren uno como el actual? Sean serios.
Si ponemos las cosas en su lugar y llamamos a las mismas por su nombre podemos hacer una pequeña lista. En Chile, el gobierno de Boric es preferible al de Pinochet o Piñera. ¿Estamos de acuerdo en ello? En Honduras, el gobierno de Xiomara Castro es como en Chile, preferible al de JOH, que ahora está preso en los EE. UU., acusado de narcotraficante, al igual que varios miembros de su familia. ¿Un gobierno como el de JOH es lo que prefieren los derechistas guatemaltecos?
En Guatemala, los últimos tres gobiernos son los responsables de la pobreza extendida, de la miseria galopante que nos azota. Y son responsables del proceso de demolición democrática y descalabro institucional que vivimos en la actualidad. Y no dejo fuera a ninguno de los herederos del golpe-invasión de 1954. Incluyendo a quienes desmantelaron los activos nacionales, vendiendo a precio de cacahuate el ahorro nacional. Son los creadores de la miseria del país. Los datos y las cifras son inapelables.
Es la razón que me lleva a plantear que en nuestro país en la actualidad están dadas todas las condiciones para construir un gobierno progresista, democrático, que ponga los intereses de la gente en primer lugar y no nos sigan condenando a migrar para buscar empleo o para evitar morir de hambre en este país. Y puedo anticipar que en ese gobierno popular que debe construirse en el próximo proceso electoral muchos estaremos dando la batalla para construir un mejor país.