Se trata del asentamiento humano más grande y complejo situado entre Puebla y Medellín. Sobre la temática municipal se han escrito toneladas de documentos para su perfeccionamiento en el país. Una andanada de consultores internacionales y nacionales han escrito guías de trabajo abundantes, y con la ayuda de entidades regionales de su tipo se han elaborado propuestas de código tributario municipal, de plan general de arbitrios, pero que yo sepa nunca he visto algún diseño de la región metropolitana. Es una lástima que ello no se comente ante la gravedad de los sucesos que hoy vemos, como el caso del colapso del asfalto bajo el puente Enrique Tejada Wyld, dicho sea de paso uno de los grandes ingenieros civiles, de los de adeveras y nos los tipo Mickey Mouse que rondan por Covial y el ministerio del ramo.
Dice nuestra Constitución política, en el artículo 231, que la ciudad de Guatemala como capital de la República y su área de influencia urbana constituirán la región metropolitana, integrándose en la misma el Consejo Regional de Desarrollo respectivo. Además, en lo relativo a jurisdicción territorial, la organización administrativa y la participación financiera del Gobierno central, todo ello será determinado por una ley particular.
A pesar de lo nublado, poco transparente, y sobre todo mediocre de los ambientes edilicios metropolitanos, soy parte de los optimistas que creen que no hay mal que dure cien años, y en países pequeños y sorpresivos como el nuestro, se observan cambios de 180 grados en poco tiempo. Y el ambiente latinoamericano actual es inspirador para plantear cambios en nuestras democracias locales, y los mismos debieran tener un empuje en la región metropolitana, en donde se observan los más complejos problemas urbanos y de convivencia política, dada su heterogeneidad y potencial con respecto a otras regiones.
Los espectáculos dados por los alcaldes, sus concejales y su funcionariado bien claman un cambio urgente, empezando por los insultantes sueldos que se disparan, que si los unimos a los de cada concejo municipal significan una erogación de millones de quetzales prácticamente tirados a la basura.
Es evidente que la región cuenta con alcaldes que no dan la talla para los retos que se le presentan a un urbanismo pujante, y que debieran celebrarse foros de expertos que nos den luces principalmente sobre el tema de la organización administrativa de una nueva región metropolitana. Y es que los cambios que hoy se observan en países vecinos más grandes, como México y Colombia, han empezado precisamente por una nueva gobernabilidad y liderazgo en el Distrito Federal y en Bogotá, respectivamente. Y da un gusto ver por ejemplo al notable exalcalde de Bogotá Antanas Mokus acompañando ahora el cambio político que se observa en tal país sudamericano.
Habría que ver cuánto aguante ese delicado equilibrio entre constitucionalidad y autonomías, pero lo cierto es que una nueva ley en la materia debiera fusionar organizaciones, y condicionar mejoramiento, antes de esperar que papá Gobierno siga inyectando dinero a concejos edilicios que no tienen ni la mínima idea de lo que significa administrar una ciudad compleja y moderna, necesitada de amplios liderazgos, evitando el derroche de recursos y la desfachatez y cachimbirismo que se observan desde Mixco hasta Fraijanes, pasando por Chinautla y San Juan Sacatepéquez, y de las corruptelas y cacicazgos ni hablar.