La nueva Europa no escapa a su destino

Cien mil millones de euros para gasto en armas es la primera señal de una nueva Europa calcada hoy de la vieja Europa que parecía haber muerto en 1945. Alemania fue vencida, dividida y desarmada para asegurar la paz europea. ¿Estaremos ahora observando el inevitable “regreso de lo reprimido”? Recientemente se anunció que Alemania entraba a la carrera armamentista: “Ante el conflicto en Ucrania, líderes de los partidos políticos alemanes acordaron crear un fondo de 100 mil millones de euros para el mayor plan de modernización militar desde la Segunda Guerra Mundial. ‘El ejército alemán será el ejército convencional más grande de la OTAN’, afirmó el canciller Scholz”. 

La geografía es destino. Alemania domina hoy la llanura europea. “La cuestión de Europa ahora es de nuevo la cuestión de Alemania, de lo que quiere, lo que teme, lo que hará y lo que no hará”, escribe George Friedman en su libro Flashpoints, the emerging crisis in Europe. Si observamos la historia de Europa en los últimos 150 años podemos ver que una exitosa Alemania, unida y armada, provocó las tres mayores guerras que devastaron el continente. “La pregunta más antigua de la Europa moderna vuelve a plantearse: ¿Cuándo comenzará la próxima gran guerra y dónde se librará?”. ¿Será en Ucrania? La unificación de Alemania en 1871 llevó a los casi 75 años de guerra europea. Durante 45 años, de 1945 a 1990, Alemania estuvo dividida y hubo paz. Ahora Alemania está unida de nuevo y es de nuevo sin duda la primera potencia de Europa. En 1945 se supuso que Alemania estaba acabada como gran potencia. Ahora ha resurgido como la potencia líder, si no dominante, de la península europea.

De los Pirineos en el sur a Moscú y los montes Urales en el nororiente se extiende una gran planicie por la que han pasado una y otra vez los ejércitos y las multitudes de muy diversos pueblos en los últimos 2 mil años. En ocasiones el tránsito ha sido pacífico y otras violento. Quienes ocupan esos territorios saben lo peligrosa e incierta que es su posesión y estancia. 

A partir de la paz de Westfalia en 1648, surgieron dos grandes y poderosos Estados, Francia y Rusia en los extremos de esa extensa llanura poblada por innumerables pueblos, naciones y pequeños Estados. Ciento cincuenta años después, la Revolución francesa produjo a Napoleón, quien vio la oportunidad de unificar a Europa como lo había intentado Carlomagno mil años antes. Napoleón marchó por la planicie con las banderas de la revolución y las ideas de libertad, igualdad y fraternidad con el propósito de dominar a Rusia. A su paso venció a todos los estados alemanes y reconfiguró los mapas de Europa. Empero, el emperador de los franceses fue vencido finalmente en Waterloo en 1815 y Europa pudo vivir por un tiempo en paz.

Los monarcas de los dos más poderosos estados alemanes, Prusia y Austria, recogieron el guante. ¿Quién uniría a los miniestados germánicos? El reino de Prusia logró hacerlo y establecer el imperio alemán tras vencer a Austria primero y a Francia después. En Versalles en 1871 comenzó la moderna pesadilla europea. Ahora la relación francoalemana parece sólida, pero Rusia en el otro extremo de la gran planicie se siente otra vez gravemente amenazada. Ucrania es el campo de batalla. De nuevo resulta claro que la geografía es destino. 

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Author: Maria Suarez