La SAT, en su salsa

La pasada semana participé en interesante entrevista en Radio Punto con don Carlos Samayoa Anleu, el conductor de las 8:00 a. m. Punto de Vista, y el exconstituyente Aquiles Faillace. El tema era agrio y de poca comprensión: El presupuesto público y sus ampliaciones. Se trataba así de una plática de “presupuestívoros”, como suelo llamarles a quienes complejizan la discusión —principalmente con los políticos y el público— y exhiben comunicacionalmente una andanada de partidas presupuestarias, que poco se entienden e interesan.

El programa se tornó de sumo interesante cuando este escribiente empezó describiendo la gran suerte que tienen las autoridades de las finanzas públicas, y de la SAT, de contar con una gran liquidez y cantidad de recursos, que ni por asomo se tenían en la pasada gran crisis del periodo 2008-2009. 

Resulta ser que esta SAT y su directorio no solo han sido tolerantes con el gran empresariado, concediendo rebajas de impuestos a ganaderos, a las zonas francas y a los constructores de vivienda media, sino a la vez han tenido recursos para liquidar las sempiternas deudas del subsidio denominado crédito fiscal. Además de conceder amnistías a poderosos. Y por si ello fuera poco, han sido también amplios con los políticos de turno, cerrando el año con un salto en la captación de impuestos nunca observado en la historia democrática.

Vale aclarar que tal salto, si bien fue impulsado por algunas modernizaciones como la digitalización electrónica de las facturas, y algunos amagos de amenazas de inspecciones fiscales, aparte de una buena entrada por el negociazo familiar de Tigo-Milicom, el mayor impacto ha sido causado por el denominado efecto látigo, que se llama así por impulsar una dinámica sorprendente de pedidos u órdenes de inventarios, que vienen desde los minoristas hasta las grandes fábricas y centros de acopio internacional. 

Dada la altísima propensión a importar de la economía, el IVA sobre las importaciones tuvo un salto nunca visto y que seguramente no se volverá a repetir en el futuro mediato. Además, por lógica, el impuesto sobre la renta reportado debido a un incremento de ventas por la súbita reactivación hizo cerrar el año con una suma histórica de ingresos tributarios de Q80 mil millones, que muy pocos analistas habían profetizado allá por el mes de septiembre del año pasado.

Y por si ello fuera poco, de acuerdo con declaraciones del exministro Julio Héctor Estrada en una entrevista conjunta con este servidor y Felipe Valenzuela en Emisoras Unidas, los fondos de caja andaban rondando por los Q20 mil millones. Además, a diferencia de otras economías centroamericanas, el tipo de cambio anda más estable que nunca, como parte de otra andanada de reservas monetarias internacionales que inundan el mercado bancario y motivan a los bancos a ser los principales acreedores del fisco, tema este que fue muy bien caracterizado por el colega Faillace, quien además maneja de forma clara el entorno de la dinámica empresarial. 

Muy bien harían las autoridades de turno y los centros de pensamiento en sugerir la posibilidad de conformar bolsones de ahorro, pensando en los tiempos de vacas flacas que se avecinan: hambrunas, desastres ambientales causados por el cambio climático, escasez de fertilizantes y otros bienes, y altas necesidades en materia de protección social. Si algo está claro es que el sistema es cíclico, y hay tiempos de altas arcas y otros de poca captación. El sistema simplemente es así, anárquico y urgido de planificación.

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Author: Maria Suarez