Los últimos cambios políticos en Latinoamérica, la pandemia de COVID y el ascenso de Joe Biden a la presidencia de EE. UU. trajeron cambios inesperados en la zona de influencia norteamericana, reflejados parcialmente en la Cumbre de las Américas.
La interpretación del discurso de los nuevos gobernantes latinoamericanos por los medios y las redes sociales los ubica mayoritariamente a la izquierda o sin más los clasifican de populistas. No obstante, hay criterios más precisos que atribuyen los resultados al embelesamiento de los ciudadanos ante ofertas de cambios a corto plazo. Es decir, en general los ciudadanos no votan por el convencimiento ideológico —izquierda o derecha—, sino en función de la oferta electoral.
Una breve revisión de las elecciones presidenciales en los países de la región en los últimos años: 2018 México, 2019 Argentina, 2020 Bolivia, 2021 Ecuador, Perú, Chile y Honduras y este año Costa Rica, Colombia y próximamente Brasil, provocó que algunos analistas infirieran el desplazamiento de un alto porcentaje de la población hacia la izquierda, en donde ya anidan Nicaragua, Cuba y Venezuela. Tal vez, la percepción del resurgimiento de la izquierda por los triunfos de Boric en Chile y Colombia, en donde se tenía la idea de que no triunfaría Gustavo Petro, es equivocada.
Paulo Velasco, profesor de Política Internacional entrevistado por Gerardo Lissardy (BBC. News Mundo, 3/1/2022) opinó: “Hay una insatisfacción en general con la clase política y quien acaba pagando la cuenta es el partido que está en el poder”. Concluyendo: “El descontento podría completarse en 2022 con tres elecciones previstas en la región, dos de ellas en los países más populosos de Sudamérica: Brasil y Colombia”, en donde ya ocurrió y que anuncia cierta inestabilidad interna.
Lissardy pregunta si existe una ola de izquierda. Algunos analistas, entre ellos el profesor Velasco, “descartan que pueda pronosticarse desde ahora una nueva marea rosa regional, como la hubo en la primera década del siglo con la elección de varios”.Personalmente, no creo que en nuestro país impacten los resultados de las elecciones latinoamericanas —Bolsonaro o Lula en Brasil—. La mayor desgracia es una victoria electoral basada en un mensaje populista y demagógico. En otras palabras, candidatos (as) prometiendo soluciones cortoplacistas a problemas, como la precariedad socioeconómica y la violencia, sin conocer la realidad.