A cien segundos de la medianoche

En 1947 un grupo de científicos estadounidenses decidieron alertar al mundo sobre el peligro catastrófico que significa una guerra en la que se utilizaran las armas nucleares. Se quiso simbolizar la urgencia de evitar la catástrofe con un reloj cuyas manecillas se acercaran o alejaran de la medianoche según la amenaza percibida. Hoy el reloj del juicio final marca tan solo cien segundos para la medianoche. Según estos científicos nunca habíamos estado tan cerca del día de la destrucción.
Y la amenaza no solo es la cada día más posible confrontación nuclear entre los Estados Unidos y la OTAN de un lado y Rusia por el otro en Ucrania, sino el ya innegable calentamiento global antropogénico que todo el planeta está viviendo este verano. Europa occidental está en llamas y sus principales ciudades viven temperaturas nunca antes experimentadas al tiempo en que globalmente los precios de la energía y los alimentos crecen como la espuma. Las praderas están secas y solo falta una chispa para iniciar una conflagración catastrófica que pudiera llevar al fin de la civilización.
Nick Bostrom y Milan Cirkovic editaron el interesante e importante libro Riesgos catastróficos globales publicado en el 2008, en el cual presentan diversos capítulos escritos por expertos sobre a) el cambio climático, b) las pandemias, c) la inteligencia artificial, d) la guerra y el terrorismo nucleares junto a los también peligros existenciales de e) la biotecnología, f) la nanotecnología y g) la amenaza del totalitarismo.
En estos momentos, la conjunción de varios riesgos catastróficos globales están generando lo que podría ser la tormenta perfecta. La pandemia que no ha terminado, el cambio climático antropogénico, la guerra en Europa a la que no se le ve el final, la hambruna que se ve venir en los países más pobres, la inflación creciente de los precios y todos estos fenómenos sin duda aumentarán el número de migrantes que buscarán huir de los males que ya les afectan en sus lugares de origen y como respuesta probablemente veremos una tendencia al incremento del autoritarismo y el populismo en muchos de los gobiernos y sociedades afectadas por esta tormenta mundial.
Parece evidente que el mundo ya cambió. No nos será posible regresar a las rutinas de la vida diaria que teníamos antes del inicio de la pandemia en el 2020. Hoy sabemos sin la menor duda que todos somos responsables de todos los demás habitantes del planeta. Lo que sucede hoy en África, en Afganistán, en el Donbass o en la sierra Tarahumara nos concierne a todos, pero realmente, ¿qué podemos hacer frente a problemas de tal magnitud? Como individuos debemos tratar de estar bien informados de la situación que nos afecta directamente para tomar las medidas más convenientes, pero como miembros de nuestra comunidad local y nacional, debemos adoptar conductas solidarias que reconozcan y valoren en todas las dimensiones a nuestros congéneres como nuestros prójimos. Solo siendo solidarios podremos sobrevivir a esta y a las próximas tormentas que se avecinan. Hay que tener en cuenta que estamos a cien segundos del día del juicio final.

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Author: Maria Suarez