Bajarle al consumo de azúcar

Cada día son más los niños guatemaltecos que padecen diabetes. Ello se debe a la falta de una política de salud, mala alimentación y debilidad institucional (entre otros).

Con el fin de lograr manipular a la población infantil, las grandes empresas de bebidas azucaradas (y a veces con el amparo de nuestras pobres instituciones de salud pública como el Incap y la Asociación Pediátrica) hacen uso de los iconos de moda, personajes de caricaturas, celebridades (Shakira, Messi, o estrellas animadas) para hacer a los niños desear las bebidas azucaradas que no poseen valor nutricional y que están enfermando gravemente de diabetes, alergias y otras enfermedades a la población. Una de estas bebidas azucaradas es la Incaparina de Tetra Pak la cual contiene dieciocho gramos de azúcar y un altísimo contenido de kilocalorías. ¿Por qué y para qué el INCAP avala este tipo de producto cuyo consumo puede causar adicción y enfermedad?

Las corporaciones que producen estas bebidas azucaradas nocivas para la salud, al entender el inconsciente, manipulan los deseos humanos, a formatearlos, a producirlos en serie, a masificarlos para crear una economía productiva basada en la satisfacción de los apetitos. Mientras tanto, nuestros gobiernos ignoran la urgente necesidad de regular para proteger a la población de bebidas azucaradas nocivas para la salud y como mínimo poner etiquetas que establezcan el alto contenido de azúcar que es dañino para la salud.

Recientemente varias organizaciones mundiales de salud escribieron a las grandes corporaciones de bebidas gaseosas para solicitar que la publicidad de estos productos no esté enfocada en niños menores de dieciséis años.

El estudio del Dr. Joaquin Barnoya revela la necesidad de que las instituciones de Salud Pública de Guatemala y Centro América adviertan sobre el verdadero contenido nutricional y que los logotipos dirigidos a la población infantil sean regulados.

¿Cómo podemos permitir que nuestras instituciones de salud pública sean las perpetuadoras de este perverso mecanismo que mata y enferma a fuego lento nuestros cuerpos que es el motor de la economía moderna?

Como ya sucede en otros países con leyes y gobiernos más responsables hacia sus sociedades, tendría que ser una responsabilidad ética de las corporaciones y una obligación de las instituciones públicas explicar las consecuencias del consumo excesivo de estas bebidas, y que la vida permisiva del consumo de las bebidas azucaradas tiene nefastas consecuencias en nuestra salud y también medio ambientales.
¿Cómo sería el futuro de nuestros hijos si en vez de consumir tanta azúcar les enseñáramos a plantar árboles?

En Chile el Ministerio de Salud hizo un fuerte reglamento en el que obliga a las corporaciones a colocar etiquetas en las que se advierte sobre los altos contenidos en azúcar.

En nuestro país la diabetes se ha disparado bestialmente. Aquí las empresas amparadas por las instituciones públicas y la falta de regulación por parte del Ministerio de Salud están permitiendo que la población se enferme. Necesitamos regulaciones y políticas de salud pública. Exijamos salud. La salud es nuestro derecho. Nuestra salud y la del planeta es inseparable. Como es arriba es abajo: población sana; planeta sano.

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Author: Maria Suarez