En noviembre de 2009, la Asamblea General de la ONU proclamó el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela, en reconocimiento a la contribución aportada por el expresidente de Sudáfrica a la cultura de la paz y la libertad.
En la resolución 64/13 de la Asamblea General de la ONU se reconocen los valores de Nelson Mandela y su dedicación al servicio de la humanidad, a través de su labor en los ámbitos de la resolución de conflictos, las relaciones interraciales, la promoción y protección de los derechos humanos, la reconciliación, la igualdad entre los géneros, los derechos de los niños y otros grupos vulnerables, la lucha contra la pobreza y la promoción de la justicia social, así como su contribución a la lucha por la democracia a nivel internacional y a la promoción de una cultura de paz en todo el mundo.
En ese mismo orden de consideraciones, la Asamblea General de la ONU, en diciembre de 2015, resolvió ampliar el alcance del Día Internacional de Nelson Mandela, para que también se destine a promover condiciones de encarcelamiento dignas, sensibilizar acerca del hecho de que los reclusos son parte integrante de la sociedad y valorar la labor del personal penitenciario como servicio social de particular importancia.
La Asamblea General de la ONU, en su resolución A/RES/70/175, no solo adoptó la revisión de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, sino que también aprobó que estas fueran conocidas como Reglas Nelson Mandela, como un tributo al legado del exgobernante sudafricano que pasó 27 años en prisión, bajo condiciones infrahumanas, a raíz de su lucha por los derechos humanos, la justicia social y la democracia.
Nelson Mandela fue un abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano que fungió como presidente de Sudáfrica de 1994 a 1999. Fue el primer mandatario negro elegido por sufragio universal en Sudáfrica. Su gobierno promovió el desmontaje de la estructura social y política basada en el apartheid, a través del combate del racismo, la pobreza, la desigualdad social y la promoción de la reconciliación nacional.
Sin duda, en el Día Internacional de Nelson Mandela es oportuno elevar la voz por la paz en el mundo, sobre todo en la actual coyuntura en que la guerra entre Rusia y Ucrania tiende a prolongarse, con toda su cauda de horror y atrocidad, y está teniendo repercusiones económicas negativas a nivel mundial.
Asimismo, resulta pertinente demandar enérgicamente a los regímenes castrochavistas de América Latina, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, no solo que acaten las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, sino que liberen a los presos de conciencia y políticos que están languideciendo en las espeluznantes mazmorras de la tiranía intolerante y abusiva, debido al sufrimiento causado por el encierro, la tortura, el hambre, las condiciones insalubres y la enfermedad, así como exigir a la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que adopten una actitud enérgica en la defensa y protección de los derechos humanos de dichos presos de conciencia y políticos.