Economía en tiempos de Carlos V y los Felipes (I parte)

Los banqueros que financiaron al emperador Carlos V a inicios del siglo XVI a sus diecisiete años, le crearon su primera gran deuda. Sus dominios comprendían Bélgica, los Países Bajos, los principados alemanes, el Reino de Nápoles, que abarcaba Sicilia y el sur de la bota italiana, así como España, unificada por sus abuelos los Reyes Católicos, más las colonias en América, de gran beneficio por sus inmensas riquezas. Sus filósofos justificaban el derecho de los colonizadores de dominar a los indoamericanos pues era para cristianizarlos, ya que el Papa, responsable de los infieles, le encomendó la misión de cristianizarlos ya que también era emperador del Sacro Romano Imperio. En sus vastos dominios estaba en España, que incluía el Reino de Aragón, que cubría Provenza, Cataluña y Valencia, heredado de su abuelo Alfonso V, que luego se lo heredó a Fernando de Aragón, quien desposó a Isabel la Católica, reina de Castilla, y unificaron España. El padre de Carlos V, el austriaco Felipe el Hermoso, le dio las posesiones germánicas referidas. El medio hermano de Carlos V, Fernando de Austria, gobernaba dicho reino con autonomía en Viena, aunque se había criado en España, mientras Carlos vivió de niño más tiempo en Bruselas y eran aliados, cuya madre era Juana, hija de los Reyes Católicos, que no tenía nada de loca, sino padecía gran depresión por la pérdida de su marido, y era madre también de Leonora, esposa del difícil Francisco I de Francia, siempre en líos con su cuñado el emperador, al punto que este lo mantuvo en prisión dos años. Carlos fue designado Emperador del Sacro Imperio Romano en 1517, como se dijo, pero debió pagar a los electores fuertes sumas de dinero y se endeudó con varios bancos alemanes e italianos. Pero sus deudas aumentaron para financiar las guerras en defensa de sus posesiones, usando a los mercenarios suizos y alemanes que eran los más caros de la época y creaban malestar entre los pobladores por tal dispendio. Fue un alivio grande para las finanzas del emperador las cantidades enormes de oro y plata enviadas por Hernán Cortés y luego por Pizarro, con los que pudo saldar grandes deudas, gracias al quinto real, un veinte por ciento del valor, que permitieron mantener su hegemonía en el mundo, pero con un siempre precario déficit financiero. Para tener una idea de lo cuantioso de las riquezas tomadas a los incas y de sus minas en tan corto tiempo tras la conquista puedo decir que el oro y plata extraídos por los nativos esclavos de Perú y México, al final, iban a parar a los bancos prestamistas del imperio, y, por ello, poco mejoraba la economía de Castilla con una aristocracia parasitaria con una burguesía incipiente a la que la corona no le dio alas para despegar por mantener un imperio minero y con un monopolio comercial mientras gastaba en costosas guerras. A la muerte de Carlos V llegó su hijo Felipe II y, gracias al continuo flujo de los minerales preciosos de Perú y México, él tuvo recursos para detener la furia del islam hasta derrotar a la flota del gran turco en la superbatalla de Lepanto, y ya no asoló Europa como se temía. Así, América dejó de ser el sitio del gran escape para la cristiandad. Mientras adquirió el reino de Portugal, el culto Felipe II, perdido en la alquimia y astrología, siguió en guerras religiosas pues de la católica dependía su reinado. Hasta entonces, ningún Estado en la historia universal había dispuesto de tantos recursos monetarios como España: para el periodo de 1503 y 1660 recibió 185 mil kilos de oro y 16 mil 886 kilos de plata… Las producciones de oro y plata peruana y mexicana permitieron el desarrollo del sistema monetario internacional, el ocho de plata, aceptado como moneda hasta en China. Felipe II, empero, siguió la tradición de prestar y hacer más guerras, en lugar de negociar con sus enemigos para evitar el dispendio bélico, hasta que el Estado español se declaró en bancarrota y quebraron los bancos prestamistas.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez