Populismo, pobreza e ignorancia

Por lo que parece, la vieja política no ha olvidado las viejas mañas: populismo rancio y barato. Saben bien que mejorar la calidad y efectividad de la educación pública y de los servicios de salud sería más provechoso para la sociedad que regalar dineros públicos. Saben bien que proyectos de infraestructura pública bien diseñados, planificados y funcionales serían más provechosos para el desarrollo del campo que regalar masivamente insumos agrícolas a diestra y siniestra. Asimismo, están perfectamente conscientes de que propiciar condiciones productivas que permitan la creación de empleo sería más provechoso que ofrecer mejoras salariales a quienes no tienen empleo. Muestras de esto son los famosos programas sociales sin pies ni cabeza del cuestionado Mides o el bono de Semana Santa, recientemente presentado por una clásica organización de la vieja política. Aunque para ser justos, muchos de los más visibles personajes de la supuesta nueva política no pasan de ser versiones bien maquilladas y quirúrgicamente corregidas de lo mismo de siempre. Por más que digan que son diferentes, las mañas de muchos de ellos son las mismas de los de antes. 

Estimulados por los ejemplos que ven en todas las naciones vecinas, están convencidos de que la vía para llegar y mantenerse en el poder es regalar a manos llenas lo que se tiene y no se tiene. Al final de cuentas, para algo debe servir el buen récord crediticio del país. Las finanzas públicas, que aguanten; siempre habrá forma de conseguir dinero de organismos financieros internacionales que, sabiendo bien todo lo que antes se ha dicho, prefieren voltear hacia otro lado la mirada mientras aflojan la chequera sin mayor aspaviento. Este tipo de políticos prefieren una sociedad esclavizada, dependiente de su supuesta magnanimidad, que una sociedad sana, educada, productiva y crítica. Prefieren un sistema económico postrado, dependiente de los favores de quienes ostentan el poder, que una economía pujante, inclusiva y equitativa. Bien dicen que el populismo ama tanto a los pobres que los multiplica; habrá que tener bien abiertos los ojos en el próximo evento electoral y no dejarse seducir por las promesas de la vieja o de la dizque nueva política.

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Author: Maria Suarez