Muchos voltean la cara y callan o adoptan la política del avestruz para creer que con esa actitud no pasa nada, mientras tanto los horrores en la invasión de Ucrania van en aumento, los bombardeos a la población civil alcanzan el 70 por ciento de los impactos, los cuales dejan de ser daños colaterales y confirman que efectivamente hombres, mujeres y niños son objetivos militares, contraviniendo todo acuerdo y convención existente para tiempos de guerra.
“El honor es un regalo que el hombre se hace así mismo”, dice la frase, algo que los rusos no conocen y poco o nada les importa tener.
Sin armas nucleares los rusos no valen nada, y como bien dijeran, solo Dios sabe en qué condiciones las tengan, pues la mejor muestra de ello es el calamitoso Estado de sus equipos militares enviados a Ucrania, sumado a la pésima cadena de suministro para sus infelices tropas, consideradas ya por los grandes estrategas simple carne de cañón.
Mientras tanto en la madre Rusia, ‘el Fuhrer’ Vladimir Putin implanta a paso veloz medidas para una economía de guerra, aunque su aparato publicitario de falsedades y mentiras lo niegue, recientemente aprobaron sendos acuerdos para obligar a las empresas a producir lo que el ejército necesite y a que los trabajadores no puedan negarse a trabajar horas extras por la noche, los fines de semana, días festivos y sin vacaciones para garantizar los suministros de la “operación especial”.
Al mismo tiempo el Holodomor (muerte por hambre) como arma de guerra, continúa implementándose con la quema de los grandes campos de cultivo de trigo en Ucrania y el robo descarado en los puertos de grandes cantidades de cereales para continuar con el chantaje al mundo, de generar una hambruna global de grandes dimensiones.
Los trabajos forzados, toques de queda y ley marcial a la población ucraniana les han llevado a ser considerados como un nuevo gulag, donde la tortura y las violaciones mas inverosímiles están a la orden del día.
Como bien dijeran, cuesta creer el nivel de perversidad, pero a las pruebas irrefutables hay que remitirse y prepararse para lo que pueda venir.
Los ataques de la semana pasada con misiles disparados desde una central nuclear a manera de escudo protector han llevado a la comunidad europea a subir el nivel de las sanciones, y ver al mismo presidente de Francia en el día de la Revolución francesa citar “sangre, sudor y lágrimas” como su
vaticinio para lo que según él le espera a Europa, sin duda alguna que es una señal que no debe ser ignorada sino todo lo contrario, propicia para poner los guatemaltecos las barbas en remojo.
Llega el momento de poner nuestro grano de arena y pasar del apoyo diplomático a una serie de acciones más claras y definidas, como podría ser el rompimiento de las relaciones diplomáticas con dicho país agresor y la expulsión inmediata de sus “diplomáticos” y empresas de nuestro país.
La escalada del conflicto está iniciando, la indoctrinación de niños desde los 6 años ha empezado oficialmente en Moscú, cínicamente aducen que es con la finalidad “preparar a los niños y jóvenes para la vida en sociedad, formando su visión del mundo a partir de los tradicionales valores espirituales y morales rusos…”.