El clavel no se clava con martillo ni se corta con la hoz

El panorama de la legislatura oficialista parece ir de mal en peor. A una censura cada vez más evidente de la oposición se le suman medidas que miran a restringir las libertades ciudadanas. Por un lado, una propuesta inconstitucional que protege la “honorabilidad” limitando la libre expresión. Por otro, una opaca propuesta de fortalecimiento del orden, ambigua y aplicable de manera arbitraria. Además, la tradicional “piñata” destinada a comprar descaradamente la voluntad de las alcaldías en la elección parece estar a la orden del día.

Ante este escenario, se podría reclamar una mayor acción, proposición y coordinación de las fuerzas opositoras del Congreso de la República. Incluso, una alternativa. Construir un proyecto conjunto y coherente, una contrapropuesta. Ello, contra quienes amparan su saqueo en un falso “conservadurismo”. No obstante, este proyecto debe contar con una visión programática coherente. Para ello, se necesitan por lo menos 2 condiciones: visiones de país estructuradas con diferencias se pudieran conciliar y un récord de votación lo suficientemente sólido para afirmar un compromiso. Este tanto con la democracia liberal como con las preocupaciones de las grandes mayorías. 

La primera característica nos dejaría excluir al llamado Grupo Parlamentario de Oposición. Ello, debido a que no parece tener una línea programática clara. Evita ensuciarse en los temas que pudieran ser más polémicos, una de cal y otra de arena. Eso nos deja con las cuatro fuerzas de izquierdas definidas del Congreso. Yendo desde el centro izquierda hasta la extrema izquierda estarían Semilla, Winaq, MLP y la URNG. La idea de un “frente amplio” iría tomando forma cumpliendo la primera característica. No obstante, es en el segundo requisito para una alianza dentro de un orden liberal democrático, en donde el registro de las últimas tres fuerzas flaquea. Repetidas ausencias o incluso votos en la línea del oficialismo por parte de estas 2 agrupaciones dejan en duda su compromiso con representar una alternativa progresista y demócrata liberal. Ejemplos de ello, siendo la Iniciativa 5272, el presupuesto de la vergüenza o la elección de cortes entre muchos otros.

Decía Cánovas del Castillo, que la política es el arte de realizar la parte del ideal que es posible en ese momento. No obstante, no se puede hacer política con quien no tiene horizontes definidos ni está dispuesto a proteger unas reglas del juego iguales para todos. No en una izquierda liberal moderna y democrática.

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Author: Maria Suarez