Acaba de publicarse el libro Era bello y malo como Satán… que lleva el subtítulo de Figuras literarias de Miguel Ángel Asturias, obra del escritor y periodista Mario Antonio Sandoval Samayoa, el cual resulta clave para un mejor entendimiento de la obra y universo de Miguel Ángel Asturias. La claridad de este libro de Mario Antonio proyecta luz; es como un martillo que da en el clavo. ¡En el clavo, no en el dedo! La lectura me entusiasmó por el fondo y la forma, y por ser amigable al lector. Mario Antonio toma el título para su obra de la novela El Señor Presidente, en la que Asturias dice de Cara de Ángel que “era bello y malo como Satán”. (Cara de Ángel fue adulador del señor presidente, al que alababa y mentía como mecanismo de sobrevivencia en su calidad de “favorito” del dictador. Cuando cae en desgracia se convierte en la última víctima del tirano.)
Las novelas de Miguel Ángel Asturias son de prosa poética. También respiran sonoridad y ritmo. Con frecuencia, las ricas imágenes de su prosa eclipsan la trama, como ocurre en Hombres de maíz. En su libro, Mario Antonio cita a Uslar Pietri: “La prosa de Asturias y la poesía, nadie sabe dónde comienza la una y termina la otra, como él tampoco sabía dónde comienza el día…”. Vargas Llosa observa “un lenguaje con una musicalidad poética fuera de lo común”.
El acierto de Mario Antonio es entresacar las imágenes, los tropos literarios, fuera del contexto de la trama. Es casi como si las resaltara con marcador amarillo, para degustar su belleza. Hasta ahora nadie lo había hecho, no obstante que hay centenares de críticos y comentaristas de la obra de Asturias en todos los continentes. ¡Siempre hay algo nuevo bajo el sol!
Leyendo estas figuras literarias, una detrás de otra, he disfrutado de la literatura, ya no de la trama. Entresaco algunos ejemplos del libro de Sandoval. “La ciudad grande, inmensamente grande para su fatiga, se fue haciendo pequeña para su congoja”. “El Pelele engusanaba la calle de quejidos…”. “… Se arrinconó en su sombra con la boca abierta…”. “Mal vestidas de luna corrían las calles por las calles sin saber bien lo que había sucedido y los árboles de la plaza se tronaban los dedos en la pena de no poder decir con el viento, por los hilos telefónicos, lo que acaba de pasar. Las calles asomaban a las esquinas preguntándose por el lugar del crimen, y, como desorientadas, una corrían hacia los barrios céntricos y otras hacia los arrabales”.
Al extraer del texto y dejar sola la metáfora, sin el complemento del entramado, se observa al poeta. Miguel Ángel no escribe novelas, en el sentido de que lo importante sea la trama. Sin dejarla de lado, Asturias hace sobre todo literatura. En realidad, pocos escritores realizan sobre todo literatura. Miguel Ángel lo hace porque, sobre todo, es poeta.
Sigamos leyendo otras metáforas entresacadas por Mario Antonio. “Se iba apagando el día entre las piedras húmedas de la ciudad, a sorbos, como se consume el fuego en la ceniza”. “El sol asaeteaba a la ciudad, disparando sus flechas desde el arco del lago…”. “… Replegáronse a la ciudad, defendida por una muralla de nubes”. “Los días chorreaban sol”. “Si la muerte no lo acorrala, no se lo va a poder llevar”. “Estrellas casi náufragas en la claridad de la luna”.
“Las nubes gateaban sobre los cerros…”. “La noche bajaba peinada y húmeda del alborotado cielo de las cumbres”. “El cielo pesa como el agua en las tinajas”. “Noche entamalada con las hojas verdes de las montañas que formaban envoltorio al pueblo…”. “Un chubasco de hojas les cayó encima”. “… ¡Pobreza sembrada y cosechada hasta el cansancio de la tierra!…”. “¡El trópico es el sexo de la tierra!” “… y tus muslos me hacen subir por los rubíes de los guerreros a la alcoba de las constelaciones”. “Formaban parte de la noche que no dormía”. “La luz de la luna sabe a leche de mujer”. “Enviudó de la vida”. “… el Demonio preña nuestros cerebros de malos pensamientos”. “Y esto ocurre en un país de paisajes dormidos”. “La cerradura del cielo en forma de cometa”.
Mario Antonio es licenciado en filosofía y letras, periodista y columnista del diario Prensa Libre, medio del cual fue director y actualmente es subdirector, así como presidente de Guatevisión. En dos ocasiones fue Presidente de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG). Es miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua, la cual dirigió durante seis años. Sandoval tuvo el privilegio de asistir a la entrega a Asturias del premio Nobel de Literatura.
En su obra, Mario Antonio hace también un recuento de lo dicho por importantes autores sobre la obra de Miguel Ángel. Cito solo una. “Sin Asturias no habría existido la perspectiva y la técnica magicorrealista de Cien años de soledad (Martin)”. En este sentido, resalto que con el libro Leyendas de Guatemala (Madrid, 1930), Miguel Ángel Asturias creó el realismo mágico. Gabo tenía entonces solo tres años de edad.
Como no tengo más espacio, termino dándole la bienvenida a esta obra, de carácter inédito, a la vez que felicito a su autor. Es un gran trabajo.