Lo que se hace con las manos pero se destruye con los pies

La inflación mundial es un tema conocido por todos. Las causas, los efectos, pero principalmente las posibles soluciones, nos abruman. El tema no es algo que se pueda tomar a la ligera puesto que los más golpeados por la inflación son los más pobres, todos aquellos que sus ingresos NUNCA van a equipararse a la subida generalizada de precios que ocasiona la inflación. El caso más dramático fue el de Hungría en 1946, donde los precios se duplicaban cada 12 horas, existiendo billetes de 100 trillones de pengos. Para cualquier persona al despertar, el dinero que se tenía en la billetera valía la mitad al atardecer. La economía más grande del mundo, EUA, ha tenido que promover legislación cuyo único objetivo es frenar la inflación, reduciendo los gastos “superfluos” del gobierno federal. Pero al mismo tiempo está perdonando miles de millones de la deuda que tienen los universitarios norteamericanos. Todo el efecto positivo de reducir el gasto se verá totalmente borrado por la condonación de dicha deuda. 

Guatemala tendrá algunos efectos económicos ocasionados por la inflación mundial, principalmente por los precios del petróleo que han subido. Algunas tasas de interés afectarán algunos créditos, principalmente los personales y de consumo, pero considero que no serán muy sensibles para el guatemalteco de a pie. Nuestra mayor fuente de ingresos, las remesas, se podría decir que están indexadas porque al subir los precios en EUA, pues proporcionalmente subirán los ingresos de nuestros héroes migrantes, por lo tanto enviarán similar número de dólares. Los commodities que vendemos han subido de precios, generando más ingresos. Nuestras importaciones no petroleras son relativamente controlables relacionadas con nuestro PIB, aunque el acero sí nos impactará porque la mayoría de las remesas se convierten en construcción habitacional en el interior del país. Pero en general, como siempre, “en Guatemala no pasará nada porque nunca cambia nada”. Pero esta sensación es sumamente peligrosa porque todo lo bueno que nos genera nuestra estabilidad macroeconómica, la que logran con las “manos” los migrantes, la podemos deshacer con los “pies” todos los que vivimos acá, principalmente las autoridades electas, si no sabemos aprovecharnos de esta inigualable situación. 

Somos la envidia de Latinoamérica por nuestras condiciones geográficas y logísticas; estabilidad cambiaria; déficit fiscal que se amplía, pero sigue aceptable; una relación de reservas contra deuda que parece ser exageradamente conservadora; y lo más importante, el espíritu resiliente y emprendedor del guatemalteco. Todas estas virtudes que son atractivas para la inversión extranjera, que generaría riqueza en el área rural de Guatemala, las hemos logrado con esfuerzo de las manos trabajadoras del chapín. Pero las borramos con las patas al no dar certeza legal eligiendo cortes en tiempo; polarizando ideológicamente las decisiones judiciales; callando y sopapeando a los críticos del régimen de turno; y peleando todo el tiempo con nuestros vecinos y aliados comerciales. ¿Queremos surgir y dar el brinco que merece nuestro país? Pues hagamos algo para que todos construyamos con las manos y apuntalemos, no destruyamos con los pies.

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Author: Maria Suarez