Los protagonistas del 2023

Las elecciones de 2023 son protagonizadas por un segmento que en forma creciente ha tomado fuerza y porciones de poder. Mientras los políticos de larga data han quedado fuera de la foto, ya sea por decisión propia, porque los nuevos los han desplazado, o porque al estar metidos de cabeza en casos de corrupción quedaron en la mirilla y hoy están en la cárcel u obligados a abandonar sus espacios dirigenciales.

Los nuevos vienen corregidos y aumentados. No manejan los mismos artilugios de sus predecesores. Son menos astutos, más rústicos, inexpertos, pero urgidos de poder. Quieren ir por todo, aunque esa categoría sea igual a robarse hasta las piedras. No saben de las formas, solo de los propósitos. Son el equivalente a los pilotos irresponsables que no saben de reglas, formas y sutilezas. Son los arrebatados, casi salvajes, pero que logran objetivos mediante presiones y porque representan la llegada al poder de quienes históricamente han sido menospreciados porque han servido como lugartenientes, simples operadores.

Pero ojo, no se trata de la llegada de los marginados, sino de los emergentes; aquellos que en décadas recientes han sido leales a los poderes tradicionales, o bien, han erigido islas de enriquecimiento, pero no han logrado sentarse en la misma mesa de los poderosos. Estos han sido desplazados en sus propias narices, han sido obligados por las circunstancias a establecer alianzas a pesar de que se muerdan los labios o en procura de maximizar beneficios, han creado pactos que ahora les saldrá caro. 

Los antes operativos hoy dominan las esferas de los partidos políticos, son el grueso de los financistas, controlan las instituciones, la aplicación de las leyes, la generación de desinformación, las estructuras de acoso sistemático. Son fuerzas motrices de la lógica autoritaria en ascenso vertiginoso. De ese grupo provendrán los gobernantes, buena parte de los diputados y concejos municipales a “elegir” en 2023.

Esa especie que emerge como nueva conforman una visión 2.0 del lumpen que la teoría marxista designó como la clase social que carece o careció en sus orígenes de control sobre los medios de producción y sobre la distribución, y se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. No tienen una conciencia unificadora, porque fueron servidores y ninguneados por la “burguesía”. Tampoco están interesados en remover las estructuras y plantear modelos de cambio político. Por el contrario, les interesa aprovechar los engranajes existentes para sacar la mayor raja posible.

Ahora envalentonados porque han logrado hitos en materia de recursos y beneficios por la impunidad prevaleciente, están dispuestos a dejar de ser las sobras, las migajas para convertirse en los que parten el pastel. Todo a cambio de poder y dinero.

Antes no estaban del todo integrados a la sociedad, hoy se sienten en la cima de la pirámide. Han pasado de ser los guardianes de los acumuladores a los poseedores de riquezas con gran capacidad para no pasar desapercibidos y ejercer dominio por un amplio periodo; llegaron para quedarse.

Su subsistencia depende, en gran medida, de la realización de actividades deshonestas o criminales, o de ciertos recursos que para las otras clases serían desechos. No tienen empacho de jugar en una vasta diversidad de canchas. Por su insaciable hambre de todo y la carencia de conciencia propia, es un grupo social susceptible de ser dominado por otros más poderosos, todo con tal de no perder el espacio que nunca antes tuvieron.

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Author: Maria Suarez