No nos callarán

No pueden. Aunque lo intenten cien veces, aunque pasen otros 36 años de guerra con sus secuestros, desaparecidos y masacres. Nunca van a poder callarnos a todos. Nunca van a tener un pueblo sumiso, obediente, inerte. 

Aunque vuelvan a desaparecer a 80 mil civiles, y asesinen a 200 mil, aunque un millón de guatemaltecos salgan exiliados y los caminos se llenen de caravanas de migrantes, aunque caven mil fosas y entierren miles de cuerpos, aunque vuelva la tortura, aunque nos criminalicen, aunque se burlen de nosotros, aunque nos inventen delitos y nos encierren. Aunque embarguen las cuentas de los medios de comunicación, y encarcelen a los periodistas. Aunque persigan a los defensores de la tierra. Aunque pacten los corruptos. No pueden callarnos a todos. Nunca habrá suficientes balas para tantos corazones resilientes. No alcanzarán los policías ni los militares para acabar con todas las rebeldías. No habrá silencio capaz de acallar nuestros gritos. 

Somos muchos y muchas quienes queremos vivir en paz, soñamos con un buen país donde vivir, y creemos en la libertad, la democracia, la justicia, en el trabajo honrado, en la dignidad del ser humano y en los derechos que nos hacen personas. 

La semilla de la libertad es demasiado fuerte, es capaz de romper la piedra más fuerte como nos recuerda a cada rato ese gran desaparecido siempre presente que es Luis de Lion. El anhelo por tener vidas dignas y plenas es un poderoso motor que nos da fuerza para despertarnos cada día dispuestos a saltar el muro más alto, atravesar cualquier desierto, evadir la censura más estúpida y reír en medio de tanta desgracia.

De nada sirve intentar silenciar a un periodista, porque hay muchos más que van con toda la fuerza de la verdad por delante, sin miedo, que no cesan de alzar su voz; destapando cloacas, alumbrando ratoneras, haciendo su trabajo con profesionalismo y amor.

De nada les sirve exiliar o perseguir injustamente a un juez porque hay decenas de jueces dispuestos a resistir, con su dignidad y sus sentencias probas intactas, con la mirada en alto y la conciencia limpia.

De nada sirve encarcelar a un fiscal, destituirlo o acosarlo porque muchos otros continúan trabajando en silencio; recopilando pruebas, entrevistando testigos, creyendo y construyendo una justicia para todos, resistiendo.

Y por cada ciudadano indiferente, hay millones preocupados y ocupados en hacer la diferencia, en tender la mano al otro, en trabajar fuerte, en gritar alto y claro por lo que consideren justo, en hacer país y construir patria. 

Por cada gigante egoísta, funcionario corrupto, hay decenas de burócratas comprometidos, que no están de acuerdo con el saqueo y el fraude, que van a denunciar y arriesgar el pellejo por la verdad y por defender los recursos de todos los guatemaltecos. 

No hay odio capaz de erradicar completamente el virus de la libertad.

No vamos a retroceder más. 

Vamos a luchar por nuestro derecho a dar y obtener información, a compartir puntos de vista, a expresarnos, a criticar al gobierno y a sus gobernantes, a cuestionarlos, a reírnos de ellos, a pelarlos si se nos da la gana. 

No nos callarán. 

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez