Otro presupuesto desfinanciada

El Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) presentó ante el Congreso el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos del Estado para el ejercicio fiscal 2023 por Q112.1 millardos, el cual, teóricamente, será financiado en un 75.41 por ciento con ingresos tributarios proyectados por Q84 mil 610 millones; sin embargo, todos sabemos que será otro presupuesto desfinanciado, que exigirá la contratación de más deuda pública, que, por cierto, ya se encuentra en niveles alarmantes.

Cabe recordar que en noviembre de 2021 la “aplanadora oficialista” aprobó el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el ejercicio fiscal 2022 (decreto 16-2021 del Congreso) por Q106.2 millardos. Esta cifra supuso un incremento de Q12.3 millardos (13 por ciento) con respecto al techo presupuestario que se autorrecetó el Gobierno para 2021 (Q93.9 millardos) y solo Q1.5 millardos por debajo del presupuesto del “año de pandemia” (2020), que fue de Q107.7 millardos, el cual, por primera vez desde 1993, fue financiado con Q11 millardos de emisión inorgánica, extremo que, lógicamente, ha redundado en la inflación que hoy sufrimos (8.36 por ciento).

Tampoco olvidamos que la Comisión de Finanzas y Moneda del Congreso elevó, de un plumazo, el techo presupuestario propuesto por el Minfin, de Q103.9 millardos a Q105.9 millardos, ni que, a través de otro golpe de autoridad, se dispuso elevar los ingresos estatales en Q2 millardos. Empero, lo más inconcebible fue que, a través de un “fondo de revisión”, los congresistas, a rajatabla, elevaron el renglón de gasto público a Q106.2 millardos (Q300 millones más) y cuadraron en el papel los ingresos públicos de manera antojadiza.

Pero todavía hubo más. En marzo pasado, la “aplanadora oficialista” aprobó una ampliación presupuestaria por Q3.2 millardos, lo que elevó el techo presupuestario de gasto público para 2022 a Q109.4 millardos, que superó al techo presupuestario extraordinario de 2020 (Q107.7 millardos), y, asimismo, en mayo pasado, la “aplanadora oficialista”, mediante el decreto 28-2022, aprobó, de urgencia nacional, otra ampliación al presupuesto de gasto de 2022, por Q2.6 millardos. Con la ampliación presupuestaria de Q2.6 millardos, el techo presupuestario de gasto desfinanciado se elevó a Q112.6 millardos, es decir Q18.7 millardos más que el techo de gasto de 2021 (Q93.9 millardos).

En dos platos, para el ejercicio 2023, es casi seguro que el Gobierno, con el concurso de la “aplanadora oficialista”, se recetará otro presupuesto desfinanciado de Q112.1 millardos, con una visión electorera, cuya ejecución de gasto público no será aprobada ni improbada por el Congreso, como ha ocurrido desde 1998.

Obviamente, en estos tiempos de incertidumbre (a las puertas de una estanflación), el Gobierno, en vez de seguir gastando a manos llenas, continuar girando insensatamente sobre el crédito público o exigir el pago de más impuestos a la población, debería formular e implementar una estrategia de disciplina fiscal y equilibrio presupuestario que conllevara la racionalización, priorización y contención del gasto de funcionamiento, así como la exigencia de calidad del gasto público de inversión. No obstante, se visualiza un 2023 de despilfarro y corrupción.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez