Rechazo la represión antidemocrática

En un programa de radio sin desperdicio, un diputado que tiene bien ganado su lugar en la Lista Engel, resultó el más feroz defensor de un proyecto de ley para el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad pública y del Ejército de Guatemala, con el número 6076. Sin abundar mucho en la mencionada iniciativa, apareció de cuerpo entero como el vocero de lo más retrógrado del caserón de la 9a. avenida. 

Sin dar muchas vueltas, a este señor la ignorancia y por lo visto la corrupción lo acechan por todos lados. Pero ahora suma un galón a su escaso entendimiento de la vida en democracia y el desconocimiento del derecho universal a la libre manifestación o a la libertad de expresión y de opinión, así como el elemental derecho de reunión. Se convirtió en el vocero de la represión que añora. 

La impresión que deja es que desconoce que el Ejército modificó su doctrina desde la firma de los Acuerdos de Paz, al transitar de la idea de la seguridad nacional con el enemigo interno, a la seguridad democrática, con su consiguiente apuesta por la vida en democracia. Mientras que el diputado Engel, con su idea de palos por palos y balas por balas (acusando sin sentido al movimiento social), lo único que está haciendo es expresar las vulgaridades de la guerra fría, de la tesis sobre el enemigo interno y, asimismo, que desconoce los conceptos elementales de los compromisos de la paz contenidos en el decreto 52-2005. 

Pero lo más grave de todo el discurso represor es que desconoce los fundamentos del Estado de derecho y de las libertades ciudadanas respetadas en todo el mundo desde la Revolución francesa de 1789. Y, sobre todo, los conceptos del artículo 45 de la Constitución Política de Guatemala. Aunque ya sabemos que para la ignorancia solo existe el palo y la política del terror. Y por ello la necesidad de retomar en su extensión los Acuerdos de Paz.  

Como lo señaló el dirigente campesino Daniel Pascual, el bodrio de proyecto constituye en sí mismo una especie de licencia para matar. Y me refiero con todas sus palabras a la idea: esa ley buscaría matar la poca democracia que tenemos en nuestro país. Con esa burda iniciativa, lo que se pretende es borrar de un plumazo la seguridad democrática y sacar de nuevo la panel blanca, los escuadrones, y toda la parafernalia de la guerra fría.  

Y eso no lo podemos permitir, pues para ello tenemos el 45 constitucional que en sus partes dice con claridad: “Es legítima la resistencia del pueblo para la protección y defensa de los derechos y garantías consignados en la Constitución”. En pocas palabras, este espécimen represivo quiere llamar a la gente a amarrar navajas y ello olvida la guerra de 36 años que ya vivimos y que nadie quiere repetir, solo aquellos que poseen una ignorancia audaz a prueba de todo argumento.  

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Author: Maria Suarez