Relevo inminente en el banco central

A pesar de todas las críticas que merecidamente llueven hoy sobre los bancos centrales alrededor del globo, en especial sobre la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, sigue siendo válida la recomendación del FMI con relación a que, “en momentos de tensión, la credibilidad del banco central vale la pena”. Especialmente en países como el nuestro, que están pagando los platos rotos del desenfreno monetario y fiscal de los países ricos; específicamente, en términos de shocks externos que “deprimen la actividad económica al tiempo que provocan aumentos transitorios en la inflación”. Aunque los pasajes entrecomillados datan de 2018, cuando nadie sospechaba los problemas económicos que el mundo sufriría luego a causa de la pandemia, la recomendación inicial con relación a luchar por mantener la credibilidad de la banca central tiene tanta validez como en ese entonces. Especialmente para países como el nuestro, que en medio de una tormenta macroeconómica global perfecta están reemplazando o por reemplazar a quienes han estado a cargo del navío económico durante la tempestad. 

El reemplazo de las autoridades a cargo de un banco central siempre ha sido motivo de preocupación acá y en la China. Aunque el mandato y atribuciones del banco central estén bien delimitados por ley, nunca deja de causar temor la posibilidad de que la institución caiga en las garras de políticos inescrupulosos o de personajes poco aptos para el cargo. El margen para cometer errores socialmente costosos es una posibilidad real cuando este tipo de instituciones abandonan la perspectiva técnica y empiezan a responder a egoístas intereses particulares o gremiales, utópicas doctrinas económicas o intereses político-partidarios. Riesgos a los que no conviene exponer al país, dada la particular coyuntura económica que estamos atravesando. Siendo este el estado de las cosas, es importante que al frente del Banguat existan personas técnicamente solventes y, en la medida de lo posible, independientes de intereses de grupos de naturaleza política o económica. Es momento de apuntalar la credibilidad del instituto emisor; aunque el shock inflacionario que golpea al país tenga un origen externo, las expectativas de largo plazo de la inflación dependen del grado de credibilidad que la ciudadanía tenga en las anuncios y acciones del banco central, así como en la capacidad técnica, experiencia y compromiso para con la institución de quienes la dirijan.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez