Una consulta municipal realizada en este municipio fronterizo arrojó un resultado que alienta a quienes pensamos que la minería a cielo abierto no debe tener lugar en nuestro país y que la defensa de los recursos naturales como el agua es de importancia central, que los vecinos de Mita comparten con habitantes del otro lado de la frontera. Las razones son simples: la cuenca del río Ostúa desemboca en el lago Güija y alimenta al río Lempa, que sirve a más de dos millones de personas de los dos lados de la frontera y los mismos saldrían afectados por una mina de oro a cielo abierto. Por ello el voto en contra de la mina.
Los daños advertidos son concretos. Se deforestarían 461 hectáreas, se usarán 38 millones de metros cúbicos de agua, fuera de 300 metros de perforación y 1,200 metros de largo para la mina a cielo abierto. Además, el estudio de impacto ambiental no contempla monitoreo de metales pesados y posibles sustancias radioactivas. Estos datos son proporcionados por la fundación Heinrich Böll, oficina de San Salvador. Es por el inocultable daño que la extracción de oro a cielo abierto ocasionaría. Y se quedan cortos. Estos datos vienen desde hace años y lo grave es que los ministerios encargados de las cuestiones mineras o ambientales se han limitado a otorgar concesiones sin ton ni son y por ello las crisis sociales y políticas que observamos de tiempo en tiempo en el país.
Ahora en una expresión de democracia municipal directa, los vecinos han dicho no y esto debe ser respetado por el país. Hay la voluntad expresa de la comunidad que presentó más de 4 mil firmas a la alcaldía, y esta en ejercicio de su soberanía y autonomía aprueba la consulta cuyos resultados son los que las urnas dieron el domingo último: 87 por ciento dijo no a la mina. Más claro no se puede. Mientras esto ocurre, el Ministerio de Medio Ambiente dice, como es su práctica habitual, que no ha conocido un supuesto estudio de impacto ambiental que dicen cuenta con 4 tomos y 5 mil folios. Y no han nombrado a ningún experto para su análisis.
Así las cosas, es normal que este domingo, cuando se presentaron unos 200 observadores nacionales y extranjeros, brillaran por su ausencia los ministerios de Minas y el de Medio Ambiente. Dicho en otras palabras, les viene del norte que se hagan consultas o que se cuestione de la manera más democrática a la mina y se le rechace. .
¡Ay dio mío…!, dicen por oriente.
Nota: Con esta columna terminada, se conoció un comunicado del MEM que dice no a la democracia municipal de Asunción Mita. Cosas veredes.
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