Cuidado con determinismos

Los determinismos invaden diversas arenas de nuestras vidas. Avanzan a pasos agigantados para amenazar la vida en sociedad. Son una especie de menús “hechos a la medida” que indican, de manera autoritaria, lo que deberíamos hacer para, supuestamente, cambiar las condiciones. De esa forma, se alteran y subvierten varios conceptos. Desde el yo, que ahora solo es un artefacto casi inútil porque otros deciden, por medio de determinismos, lo que me conviene y lo que no; hasta lo que se debe comprender como colectivo, como el terreno de la convivencia que hoy es, más bien, el espacio para la consumación de las imposiciones.

Las soluciones están a la orden del día. Por ejemplo, para evitar la migración irregular, el menú está integrado por aprenda inglés, abra un emprendimiento, adquiera créditos, opte por migrar de manera legal y evite los peligros en el camino. Si sigue estas indicaciones, su “mundo” será mejor. Aplique el menú y haga como si el escenario está lleno de certidumbres; cuando en realidad es el concepto contrario, las incertidumbres son las preponderantes. 

Otro determinismo en marcha tiene relación con el proceso electoral: “Empadrónese, vote y sus condiciones cambiarán; así se fortalecerá la democracia, demostrará su sentido ciudadano y su participación social”. Sabemos de antemano que las elecciones son expresiones que no cambian las realidades, pero se alienta una narrativa que apela por un acto simbólico, irrelevante y solo útil para unos cuantos. 

Bloquear los determinismos, o al menos paliar sus propósitos, debería ser una causa común. En especial, cuando se exponen con tal intensidad, que limitan el pleno ejercicio de las libertades, tanto individuales como colectivas. Son formas invasivas, que amenazan otros factores como la creatividad, la búsqueda de opciones, la necesidad de contar con diversas formas, herramientas y vías para enfrentar desafíos de todo tipo. 

Los determinismos, si bien coexisten en todas las sociedades, toman auge en sociedades frágiles donde priman las expresiones de descomposición social, de valores y de las formas básicas de la convivencia. Son expresiones que encuentran aliciente en los regímenes autoritarios consolidados o en proceso de serlo, como es el caso de Guatemala. Pero quiénes los alientan, los crean, ¿reproducen y se aprovechan de ellos?

No olvidemos que los determinismos son construcciones alentadas por un conjunto de actores como fórmulas apaciguadoras, que bajo el espejismo de conocer de antemano las soluciones a problemas en marcha o que pueden aparecer a la vuelta de la esquina, se plantean bajo formas colectivas, para evitar el aparecimiento de fórmulas que pongan en riesgo sus áreas de interés. Un ejemplo de vieja data es el determinismo asociado al crecimiento económico: alentar inversiones es el camino para generar empleos y así se genera el desarrollo. 

Los planteamientos lineales que van de un punto a al b, y de este al c, no deberían tener cabida, especialmente porque las realidades no son equivalentes a figuras geométricas, flujogramas y diagramas de procesos industriales. Las sociedades y sus realidades, caracterizadas por la existencia de diferencias, asimetrías, tensiones y caos; competencias a muerte para la administración del poder, no corresponden con los menús únicos, las aparentes soluciones por default

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Author: Maria Suarez