El padre de la robótica aérea nacional da alas a los 'pájaros inteligentes'

Aníbal Ollero es el padre de la robótica aérea en España y un referente mundial en este campo. Su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos, como el Premio Rei Jaume I en el área de Nuevas Tecnologías de 2019 o el Premio Nacional Leonardo Torres Quevedo en el área de Ingenierías de 2021 por la calidad de su trayectoria profesional y de sus resultados científicos, así como por la transferencia del conocimiento que ha llevado a cabo. Su vinculación con los drones comenzó en los 90 con una estancia en el prestigioso Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EE.UU.) y no ha parado hasta la fecha. De hecho, en la actualidad, lidera ambiciosas iniciativas para perfeccionar las prestaciones de los vehículos aéreos no tripulados. Una de ellas es Aerial-Core , un Proyecto de Investigación e Innovación del Programa H2020 de la Comisión Europea dotado con 8,6 millones de euros y en el que Ollero, catedrático de Robótica de la Universidad de Sevilla, lidera un consorcio de 15 socios. «Contemplamos distintas funciones, pero todas se articulan en torno a una idea general: aplicar la inteligencia artificial (IA) a los robots aéreos», explica. Un objetivo es que los drones ganen en eficiencia. «Hay técnicas como que despeguen y aterricen de forma vertical pero que vuelen con el ala fija, ya usadas a nivel industrial, y otras más sofisticadas. En este proyecto tratamos incluso de que se queden colgados de las líneas eléctricas para instalar una estación de recarga , de modo que otros drones se acoplen a la línea y puedan recargar sus baterías a kilómetros de distancia sin ningún operador», detalla. En el desarrollo de estos robots aéreos también intervienen el centro tecnológico Catec y la empresa española VES. Otra rama de investigación es la manipulación. «Además de la instalación de estaciones de recarga, pueden instalar salva-pájaros para que las aves no colisionen con las líneas y dispositivos que separen los cables. Estas y otras operaciones de mantenimiento con las líneas en tensión, que actualmente hacen personas e involucran riesgos , estamos empezando a realizarlas con robots manipuladores aéreos», dice. La tercera línea es que en tareas complejas, en las que sea difícil sustituir al operador, los drones trabajen con él, comprobando su seguridad, llevándole herramientas o ayudando a cargar las más pesadas. «Realizamos también tareas mediante un equipo de drones. En este caso se plantean problemas de planificación de las tareas y trayectorias de los drones, siendo posible una inspección continua, de forma que algunos recarguen las baterías mientras otros continúan la inspección. Puede suceder que, por ejemplo, se separen de las líneas debido al viento. Si no realizan bien su trabajo, es posible replanificar automáticamente en tiempo real las trayectorias mientras vuelan . Aplicamos técnicas de IA para que, lo que típicamente se hace por personas en una estación de control en tierra, se haga de forma automática, lo que incluso puede realizarse cuando intervienen drones de diferentes tipos», indica Ollero, que asegura que su equipo ha hecho una prueba exitosa de inspección de varias líneas eléctricas con cuatro drones de dos tipos diferentes volando a la vez, y recargando las baterías, todo ello sin intervención humana. La demostración se ha realizado en líneas de Endesa en el espacio aéreo del centro de pruebas Atlas de Fada-Catec en Villacarrillo (Jaén), empleando drones desarrollados tanto por su equipo de la universidad como por la empresa española Fuvex. Bioinspiración Ollero también ha recibido una ayuda Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación para desarrollar el proyecto Griffin , que aspira a crear drones inspirados en pájaros. «No tienen hélices sino que se propulsan batiendo las alas y usando las corrientes de viento para ahorrar energía. Su equipo ha conseguido dotarlos de garras para que se puedan posar y el próximo paso es que mantengan el equilibrio para realizar tareas de manipulación. «Hemos hecho los primeros ornitópteros completamente autónomos, capaces de posarse, además de detectar y evitar obstáculos mientras vuelan», dice. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Interior invertirá seis millones en extender a toda España la red de seguridad antidrones La ventaja es la eficiencia y la seguridad. «No tienen hélices, no llegan al kilo de peso y pueden volar encima de las personas porque si caen no van a originar ningún daño», resume Ollero, que defiende el papel internacional de la Universidad de Sevilla y del Catec en este ámbito.

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Author: Pablo Perez