“El silencio del topo”

La semana pasada tuve el honor de moderar el foro de la presentación del documental El silencio del topo de Anaïs Taracena en el Centro de Cooperación Española de Antigua.

A finales de los años setenta, el periodista Elías Barahona se infiltró como secretario de prensa en el Ministerio de Gobierno de Donaldo Álvarez durante la sangrienta dictadura del general Lucas García. Barahona se jugaba la vida para salvar personas. En 2014, Elías (el Topo) testificó durante los juicios contra los responsables de la quema de la Embajada de España.

La película de Anaïs Taracena es un canto a la vida y a la esperanza por construir un Nosotros desde la recuperación de la memoria histórica.

En el actual contexto de silenciamiento, represión, crimen e impunidad que vivimos, creo que estos esfuerzos por nombrar la historia de la que somos hijos y herederos es un deber y una necesidad imprescindible.

El documental es una verdadera joya que, con gran tino y temple, nos recuerda la importancia de hacer contrapesos al discurso hegemónico impuesto por el poder. Nombrar esos silencios que nos atraviesan y de los que estamos hechos para poder entender por qué somos como somos y por qué estamos como estamos.

Desde una belleza poética, simbólica y metafórica, Anaïs logra darle voz a Elías y a todos los Elías, es decir, a una sociedad silenciada por la represión.

En un país enfermo por siglos de sufrimiento y violencia impuesta por las armas y el abuso de poder, este material abre diálogos esperanzadores y nuevas perspectivas para asumir nuestra historia.

Aplaudo el lugar de enunciación, la narrativa, el compromiso, la valentía para nombrar la historia de Elías. Aplaudo también el trabajo minucioso en la búsqueda de archivo de Anaïs. La fotografía muy bien cuidada de Karla Molina y la hermosa coproducción que hizo Rafael Gónzalez.

La película llega a un tiempo muy pertinente, pues hay mucho paralelismo con lo que se vive hoy. Según la Asociación de Periodistas de Guatemala, van más de 300 casos de agresiones contra periodistas en lo que va del año. Existe hoy una intención deliberada de acallar las voces críticas.

Llama la atención cómo este discurso hegemónico de silenciamiento, impunidad y represión va siendo asumido no solo por las élites, sino a veces también por voces “disidentes y progres”.

Gracias, Anaïs, Rafa y Karla, por este esfuerzo de contar y aportar desde el compromiso a conocer la historia de silencios y contradicciones que nos atraviesa, de la que somos hijos, herederos. Por recordarnos la urgencia de conservar y dar vida a los archivos históricos que permanecen sin el cuidado necesario.

Felicidades por todos los premios merecidos que ha recibido este maravilloso documental que logró contar uno de los episodios más amargos de nuestra historia desde una voz honesta y cargada de vida.

Felicidades porque esta película representará a Guatemala en los Premios Óscar. Gracias Anaïs por la belleza de tu mirada y el corazón que le pones a tu trabajo. Desde su mirada poética dice Anaïs: “Las memorias seguirán brotando como partículas que nadie puede ocultar”.


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Author: Maria Suarez