El filósofo José Luis Balcárcel Ordóñez tuvo que exiliarse en México. Él mismo nos contó cómo fueron conducidos por miembros del Ejército de Guatemala hasta la frontera mexicana un grupo de “insurrectos”, entre los que se encontraba Mario Monteforte Toledo, allá en los inicios de 1960. Su carrera académica la desarrolló en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Y no dejó también de reflexionar en torno a lo sucedido en la historia de ese país en su texto (1983) Homenaje al General Lázaro Cárdenas: Mesa redonda de análisis sobre la expropiación petrolera y la obra política del General Lázaro Cárdenas. Universidad de Colima. 11-18 pp. 32 pp. Vuelve al tema de nuestra cultura guatemalteca con su artículo (1984) Cultura y liberación nacional en Centroamérica. Revista Unión, No. 2, 149-159 pp. Y regresa, además, al tema del origen de la clase trabajadora en nuestro país, con su ensayo (1985) El movimiento obrero en Guatemala. En Historia del movimiento obrero en América Latina. Vol. 2. Pablo González Casanova (coordinador). México, D. F.: Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM-Siglo XXI, Editores, S. A. 9-60 pp. 319 pp. Y nos plantea su visión en torno a la (1986) Recuperación del socialismo en Guatemala. Revista Dialéctica, año 18, No. 18, Sept. Revista de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla. Sobretiro. 111-122 pp. En el Congreso Latinoamericano de Sociología (ALAS), que presidió en 1985 Theotonio dos Santos, realizado en la ciudad maravillosa de Río de Janeiro conocí a los dos únicos representantes de Guatemala: Edelberto Torres Rivas y a José Luis Balcárcel Ordóñez. Me acompañaba en ese congreso la socióloga guatemalteca Silvia Contreras, residente en Belo Horizonte. Allí nos reconocimos parientes, dado que mi abuelo se llamó Santos Carrera Balcárcel, de la misma rama quezalteca que el padre de José Luis, don Ángel. Tuve el gusto de recibirlo en mi apartamento paulistano y departir con los guatemaltecos amigos de aquellos inolvidables años. Años después, aquí en Guatemala, él mismo me regaló su interpretación del Torotumbo asturiano. Su tío, y en homenaje a quien llevaba su nombre, fue José Luis Chocochique Balcárcel Roedas. Uno de los huelgueros de Dolores que resucitó la misma, en la misma generación de Miguel Ángel Asturias y eximios compañeros. Fue hijo de Justo Balcárcel Cojulum y de Tomasa Roedas. Chocochique fue un profesional del derecho que trabajó en la delimitación de los límites del territorio nacional. Falleció el 28 de septiembre de 1929, junto al famoso y pionero aviador guatemalteco, Jacinto Rodríguez Díaz, y al niño Carlos Montano Novella, en el accidente aéreo del Callejón de Dolores. Solo sobrevivió Julio Montano Novella. Por cierto, es muy recomendable que los amables lectores se deleiten con el libro Callejón de Dolores, del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2011, Francisco Pérez de Antón.
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