Hay culturas en sociedades de primer mundo que buscan la excelencia en todo lo que hacen por principio; es una forma de vida. Hemos escuchado el término “buenas prácticas” utilizado en el desarrollo, gestión, operación e implementación de sistemas de software, por ejemplo. Las buenas prácticas se deben aplicar en todo lo que hacemos independientemente de lo que sea.
Un ERP Sistema Administrativo Contable de software de clase mundial para el manejo de una empresa como SAP utiliza buenas y las mejores prácticas, refiriéndose a la experiencia de realizar los procesos y funciones de las diferentes áreas del negocio de la mejor manera. Esto hace que la empresa, a través de la efectividad en la operación de sus diferentes áreas, logre una mayor productividad.
Desafortunadamente, en Guatemala vivimos la cultura de la mediocridad y del chapuz, y es debido a la mala práctica de querer hacer las cosas a medias porque es más barato, fácil, rápido y cómodo. Un claro ejemplo se demuestra en el ámbito político y en la gestión de los gobiernos, empezando porque las leyes del sistema de partidos políticos no buscan las buenas prácticas; todo lo contrario, están hechas para burlar la ley y obtener privilegios, ventajas y beneficios.
La plataforma sobre la cual se mueve el quehacer político en Guatemala no está hecha de buenas prácticas, está hecha para principalmente obtener beneficios a intereses particulares, negocios ilícitos y es corrupta por principio. Esto es, como lo mencionamos, debido a una cultura enraizada y consolidada en la sociedad que lo ve como una forma normal de obtener poder y riqueza, no como un funcionario público que trabaja por el bienestar y desarrollo de toda una nación.
Las buenas prácticas aplicadas a la vida incluyen un actuar y comportamiento fundamentalmente en el ámbito familiar, debido a que la familia es la base de la sociedad, en el ámbito profesional y social. El comportamiento debe estar consolidado en la misma línea en las diferentes áreas de la vida, no puedo ser una persona que actúa de una forma en el ámbito profesional y de otra en el ámbito familiar o social. La doble moral es el pan de cada día en la sociedad.
Buenas bases para lograr el éxito, deben ser también parte de las buenas prácticas, los buenos hábitos, las buenas costumbres, con una disciplina continua constante y recurrente. Es increíble cómo existe una gran similitud entre el éxito, llevando una vida ordenada y de buenas prácticas, al fracaso, llevando una vida desordenada y de malas prácticas.
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