Estuve pensando cómo hacer una “columna temática” sobre las festividades patrias. Cuesta tener ánimo festivo en nuestro país.
Admiro tanto a quienes guardan aún esa capacidad de amar incondicionalmente a nuestra nación.
Ciertamente, tenemos diferentes maneras de llegar finalmente a sentirnos privilegiados por ser “chapines”.
Y no me refiero a los paisajes (curiosa la expresión que Guatemala es un paisaje, no un país).
Hace unos días escuché una entrevista imperdible en la radio, conducida por el famosísimo Quique Godoy. Creo que es uno de los periodistas más experimentados de Guatemala, y basta estar al tanto de su programa para darse cuenta que tiene un conocimiento enciclopédico sobre temas nacionales e internacionales.
Me refiero a la entrevista con, ni más ni menos, el renombrado escritor, columnista y novelista Francisco Pérez de Antón.
Conforme avanzaron los minutos del coloquio que sostuvieron ambos personajes, me fueron enganchando más y más, al grado que yo no quería que hubieran “cortes publicitarios”. Además, luego Quique aderezó el programa con entrevistas a jóvenes muy reconocidos en nuestro país por su capacidad analítica, comentando entre todos lo expuesto previamente por Pérez de Antón.
El tema central del coloquio radial fue el libro más reciente (si no me equivoco) del ciudadano español que quizás comprende mejor los “chapinismos” que muchos de nosotros, los propios chapines.
El libro se titula Y lograron sin choque sangriento, refiriéndose a esa frase de nuestro himno nacional que hace alusión a la forma en que se gestó nuestra independencia.
Lo dejó claro, no es un libro de historia, sino de reflexiones personales basadas en hechos históricos. Es un libro que debo leer muy pronto.
Pero lo que quería mencionar adicionalmente es que esa entrevista me llevó de vuelta al libro del mismo autor, titulado Chapinismos del Quijote.
Por eso dije anteriormente que don Francisco conoce muy bien de los “chapinismos”. Esta obra es espectacular.
Simplemente, otra obra imperdible.
¿Por qué somos conocidos como “chapines” en el resto del istmo centroamericano?
Pues resulta que no son necesariamente graciosas las razones que el autor plantea. De hecho, refleja muchas características que hoy siguen sirviéndonos para nuestra propia autoidentidad, pero más que ello, de cómo nos siguen viendo desde afuera.
Yo diría, especialmente los ticos.
Yo tengo unos amigos muy cercanos que cada vez que hablamos me preguntan que cómo está la “Capitanía General” con tono sarcástico.
Esta columna es provocativa. Pero en el buen sentido. Espero haberles provocado leer las obras de don Francisco Pérez de Antón.