Un partido político de nuevo tipo (I parte)

La crisis de los partidos políticos deriva de no cumplir su función de oposición política ni de intermediarios entre la sociedad y el gobierno, evadiendo la responsabilidad social de entes auxiliares del Estado. Al orientar sus acciones en beneficio de grupos paralelos de poder convirtieron la pluralidad en una farsa, contradiciendo la esencia de la democracia, perdiendo credibilidad. Esa distorsión fomentó la perversión de la dirigencia, afectando el derecho de los ciudadanos de asociarse libremente y determinar con méritos democráticos la vida nacional. Siendo indispensable crear una alternativa política de cambio institucional, rescatando los valores sociales perdidos con la firme convicción de convertirla en un quehacer enmarcado dentro de los cánones de la ética y la moral pública, con una acción orientadora que fortalezca la vida institucional y la democracia, armonizando los intereses sociales diversos, definiendo su función social de intermediar entre el Estado y la sociedad, con una oposición crítica constructiva. Admitiendo que el fundamento de la nación está en el futuro no en el pasado de una sociedad exclusiva, con legitimidad histórica discutible, sin asimilar la idea del cambio por ceguera y arrogancia, fenómeno contagioso en la región como el COVID-19.

La opción viable es fundar un partido político de nuevo tipo ligado al sistema democrático, impulsando reformas económicas, financieras, políticas y sociales, consolidando un pensamiento de tolerancia, suprimiendo el autoritarismo que caracteriza las relaciones en el seno de la sociedad. Un partido de masas dinámico y moderno con tecnología de punta en materia de organización, información, formación y movilidad con pretensión hegemónica institucional, capacidad proselitista y disciplina intelectual, para alcanzar y mantener el poder político y el liderazgo social, afianzando un pensamiento democrático definido, orientando y dirigiendo un programa político reflejado con claridad y precisión en un proyecto común de horizonte nacional, formando una voluntad colectiva de cambio a través de la reforma ética, intelectual y moral de la sociedad. Desarrollando conciencia de identidad nacional sin degradar el sistema ni defraudar a la sociedad, enfrentando el reto de modernizar el Estado o la ruina del país, de seguir la primacía de lo económico sobre lo político insensibles a la evolución de la humanidad, montados en una ideología absolutista que carece de escrúpulos y sentimiento del tiempo, sin respetar la manera de ser y convivir de la gente por la mala costumbre de vivir imperturbables al revés en un festival de injusticia, profanando la democracia, cometiendo un sacrilegio imperdonable. 

Un pueblo disperso, desvalorizado por el cinismo, la incapacidad y la corrupción de la dirigencia en general —no solo política— necesita un partido de nuevo tipo que motive y organice la voluntad colectiva de cambio que existe sin cohesionarse por no disponer de un instrumento transparente y auténtico. Siendo prioritario fundarlo y dar contenido político a esa voluntad atemorizada y dispersa preservando el Estado nacional y la democracia, velando por los intereses legítimos de la mayoría, con la convicción de que el esfuerzo en la formación de una voluntad colectiva nacional-popular de cambio auténtico va encaminada a lograr sus fines a través de una reforma intelectual, ética y moral con el partido como instrumento fundamental para alcanzar el poder político, transformando la sociedad con una reforma social, económica y financiera enmarcada en un programa ideológico idóneo, aglutinando amplios sectores sociales, convirtiendo en realidad el deseo de progresar y vivir en paz del pueblo, víctima de un engaño pertinaz y huérfano de credibilidad. Hay que dejar de lado las proyecciones imaginarias, centrarse en realidades objetivas y respetar la democracia sin volverla de cartón, evitando convulsiones sociales. Joya. El que no quiere mirar nunca podrá hacerlo… 


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Author: Maria Suarez